Noticia publicada por El Diario de Ferrol
- Dánae Santiago, podóloga del hospital Ribera Juan Cardona, ofrece algunas claves para su cuidado.
Necesitamos cuidar y revisar nuestros pies durante todo el año, pero con la llegada del buen tiempo debemos prestarles un poco más de atención ya que pasan de estar cubiertos y protegidos en calzado cerrado a estar más expuestos. Con el sol, la arena, la humedad y el uso de calzado abierto, nuestros pies sufren un poquito más.
“Lo ideal sería hacer revisiones anuales para poder prevenir y detectar a tiempo cualquier alteración o patología incipiente, como en otras especialidades sanitarias”, explica Dánae Santiago, podóloga del hospital Ribera Juan Cardona. “Debemos tener especial cuidado si tenemos diabetes o problemas circulatorios, porque cualquier lesión puede complicarse”.
Si en casa detectamos cualquier cambio en la piel, las uñas, entre los dedos o aparece picor, dolor, inflamación en cualquier parte del pie que no desaparece con el paso de unos pocos días, debemos acudir siempre al podólogo para poder hacer una valoración adecuada.
“Los principales signos que podemos detectar en la piel y que conviene consultar son la sequedad, grietas, picor, durezas que no mejoran con crema o que causan dolor, zonas enrojecidas o pequeñas heridas, mal olor, exceso de sudoración”, indica la especialista. “En las uñas hay que prestar atención a los cambios de color, engrosamiento, dolor, supuración o uñas que se despegan o son quebradizas”.
“Además, si hay dolor al apoyar, al caminar o después realizar alguna actividad, o un desgaste muy irregular del calzado, conviene echar un vistazo”.
Durezas y sequedad
Las durezas se producen por un exceso de presión mantenido en el tiempo en una zona concreta, puede ser por un calzado inadecuado, alteración de la pisada o de la morfología del pie, exceso de actividad por ejemplo en deportistas, atrofia de la grasa plantar, sobre todo en edad más avanzada, etc.
“La mejor fórmula de prevención es utilizar calzado adecuado e hidratación diaria. Funcionan bien las cremas con urea y en ocasiones es necesario deslaminar o pulir la dureza en consulta. Lo que nunca debe hacerse es usar cuchillas o intentar cortarla en casa, sobre todo en pacientes de riesgo como diabéticos o con insuficiencia venosa, ya que podemos generar cortes y lesiones si no se realiza adecuadamente”, advierte la especialista.
“Para la sequedad, igual que para las durezas, aplicamos crema con urea, y si no tenemos grietas cuando sea necesario podemos pulir moderadamente la piel”, recomienda Dánae Santiago. “En el caso de que haya grietas, debemos valorar cuidadosamente el tratamiento en consulta ya que en ocasiones sangran y pueden llegar a infectarse. Lo ideal siempre será mantener los talones bien hidratados para prevenirlas.”
¿Cómo evitar las temidas ampollas?
La clave está en reducir la fricción y controlar la humedad. “Si vamos a caminar con calzado abierto lo recomendable es priorizar sandalias con materiales suaves y que tengan sujeción ancha en antepie y tobillo; e intentar no usar calzado tipo chancla que presente como único anclaje una tira fina entre los dedos, generalmente de plástico o tela, ya que nos pueden generar lesiones en esa zona. Debemos reservarlo únicamente para momentos donde caminemos poco, por ejemplo, del coche a la arena en la playa, o de la toalla al agua en la piscina”.
Con calzado cerrado debemos buscar que no apriete los dedos, que sea transpirable, de un material suave e idealmente sin costuras internas y utilizar siempre calcetines evitando las medias.
Si ya sufrimos una ampolla y es pequeña y no duele, no debemos pincharla, se cubre con un apósito con un poco de povidona (betadine) y se deja que se reabsorba sola. Debemos evitar el roce en esa zona y mantenerla limpia y seca.
Pero si la ampolla es grande o está en una zona muy molesta como la planta y no nos permite seguir caminando, lo ideal sería acudir a consulta para tratarlo de forma segura y evitar complicaciones.
En caso de no ser posible, se puede drenar el líquido con una aguja estéril (disponibles en farmacias) pinchando en un lateral y dejando la piel como protección, después tapamos con un apósito con Betadine. Si aparece infección, pus, mucho dolor, inflamación, hay que acudir al especialista.
Recomendaciones para el Camino de Santiago
En esta época es muy frecuente hacer senderismo y en esta zona empieza la época más intensa de Camino de Santiago. La especialista del hospital Ribera Juan Cardona aporta un índice de recomendaciones generales para prevenir muchos problemas que nos llegan en consulta en esta época:
- Evitar estrenar calzado. Si no puedes evitarlo, es recomendable empezar a utilizarlo progresivamente en pequeños paseos durante un tiempo hasta conseguir adaptarlo. A la hora de comprar, buscar uno cómodo siguiendo las recomendaciones anteriores: que no apriete los dedos, que sea transpirable, de un material suave e idealmente sin costuras internas.
- Utilizar calcetines transpirables, los técnicos anti-rozaduras o sin costuras ayudan mucho. Evitar siempre las medias.
- Aplicar productos específicos antifricción o vaselina en zonas sensibles
- Mantener los pies secos.
- Utilizar protectores de gel si observamos alguna zona enrojecida.
- Mantener cortas las uñas de los pies



