Noticia publicada por la COPE
El aumento de casos de escabiosis, el acné juvenil o el cáncer de piel en mayores son algunos de los problemas dermatológicos más comunes en las consultas actuales
En los últimos meses, enfermedades de la piel que parecían del pasado, como la sarna, han vuelto a ganar protagonismo. La dermatóloga Susana Ribeiro, del hospital Ribera Juan Cardona de Ferrol, confirma que, según los últimos datos clínicos y la experiencia en consulta, “realmente hay un aumento de los casos de escabiosis”, nombre científico de la sarna.
Un repunte sin causa clara
Aunque no se sabe muy bien el porqué de este repunte, la experta apunta que la incidencia “puede estar relacionada, también, un poco, con una convivencia en ambientes en que hayan más personas, como residencias y colegios”. Además, señala que la enfermedad nunca desapareció del todo y que la facilidad para viajar y convivir con personas de diferentes lugares puede facilitar su transmisión.
El contagio de la sarna se produce por contacto próximo de persona a persona, por lo que es fundamental la precaución en entornos de convivencia. La doctora Ribeiro aclara que no se transmite a través de animales.
Picor nocturno, el principal síntoma
El principal síntoma de la sarna es un picor intenso que, característicamente, no te deja dormir por la noche. A esta molestia se pueden sumar otras señales como sarpullidos, pequeñas pápulas y vesículas, especialmente en las manos y en la región axilar.
El tratamiento resulta a veces “un poco complicado”, ya que no solo implica tratar a la persona afectada con pastillas o cremas, sino también todo su entorno para romper el ciclo del parásito. Es necesario tratar toda la ropa, incluida la de cama, lavándola con agua caliente a más de 50 grados, planchándola o guardando en una bolsa cerrada lo que no se pueda lavar durante al menos cuatro a ocho días.
A cada edad, un problema de piel
Más allá de la sarna, las consultas dermatológicas atienden problemas muy variados según la franja de edad. En los niños más pequeños, lo más común es la dermatitis atópica y las infecciones víricas como los moluscos, sobre todo en aquellos que van a la piscina, mientras que en los adolescentes el acné es la principal preocupación.
En las personas mayores, los problemas más habituales se relacionan con el envejecimiento de la piel, como la sequedad extrema, una mayor fragilidad cutánea y un aumento de las lesiones cancerosas. Este incremento de tumores se debe, en parte, a una mayor exposición solar acumulada a lo largo de la vida y a que la esperanza de vida es más alta, además de una detección más precoz.
Ribeiro cree que, aunque hoy existe mucha información, a veces la gente está “demasiado informada y como que un poco mal informada”. Recuerda que los pilares para una piel sana son sencillos y universales.
Estos cuidados básicos deben adaptarse a cada etapa. En los bebés, es clave usar agua tibia y limpiadores suaves en el baño y prestar atención al área del pañal. Para las personas mayores, es fundamental utilizar productos específicos que combatan la sequedad y la fragilidad de su piel.



