Noticia publicada por El Diario de Ferrol
- La doctora Susana Ribeiro Bràs, dermatóloga del hospital Ribera Juan Cardona, comparte consejos para un buen uso del maquillaje entre los adolescentes
El incremento del uso de maquillaje en jóvenes y adolescentes es un fenómeno al que merece prestar atención, no desde el alarmismo, sino desde la evidencia científica y la prevención.
Aunque el maquillaje puede favorecer la autoexpresión y fomentar ciertos hábitos de autocuidado, la seguridad y eficacia de muchos productos cosméticos no han sido suficientemente comprobadas en poblaciones pediátricas. Además, es habitual que los más jóvenes opten por productos más económicos adquiridos en establecimientos no especializados que pueden incrementar los riesgos.
“La piel en estas etapas de la vida se encuentra en pleno desarrollo fisiológico y presenta características distintas a la piel adulta, lo que la hace más vulnerable a ciertos efectos de los productos cosméticos”, explica la doctora Susana Ribeiro Bràs, dermatóloga del hospital Ribera Juan Cardona. “El uso de estos productos puede provocar efectos adversos como irritación cutánea, dermatitis y aumento de la sensibilidad al sol”.
El uso creciente de productos cosméticos en adolescentes y adultos jóvenes se ha asociado a un incremento de determinadas consultas dermatológicas. “Dermatitis de contacto alérgica o irritativa; acné cosmético, debido al uso de productos comedogénicos, y empeoramiento de dermatosis preexistentes, como dermatitis atópica o rosácea”, comenta la especialista, que aclara: “No obstante, el riesgo depende en gran medida de la calidad y composición del producto; la frecuencia y duración de uso; y la correcta higiene y retirada del maquillaje”.
Riesgo de alergias
Durante la adolescencia, la piel experimenta cambios hormonales significativos, especialmente el aumento de la producción de sebo. Esto predispone a la aparición de acné, poros obstruidos e inflamación cutánea. “El uso frecuente de maquillaje, en particular productos comedogénicos o no adecuados para piel joven, puede agravar estas condiciones. Hay estudios que han demostrado que la aplicación prolongada de bases densas, correctores y polvos favorece la obstrucción de los folículos pilosos, aumentando la incidencia del acné cosmético”, advierte.
Otro aspecto relevante es la sensibilización de la piel. “Muchos productos contienen fragancias, conservantes y colorantes que pueden desencadenar dermatitis de contacto, una reacción inflamatoria cada vez más común en pacientes jóvenes”, comenta la especialista del Ribera Juan Cardona. “El uso repetido de cosméticos desde edades tempranas incrementa el riesgo de desarrollar alergias cutáneas a largo plazo, especialmente cuando no existe educación sobre la lectura de etiquetas”.
“Se recomienda optar por productos no comedogénicos, hipoalergénicos y adaptados a pieles jóvenes, limitar su uso, mantener una higiene facial adecuada y evitar prácticas inadecuadas como el uso de maquillaje caducado o sin etiquetado adecuado, o compartir cosméticos”
Cabe destacar también la importancia de la barrera cutánea. En adolescentes, esta barrera aún no está completamente madura. El uso excesivo de maquillaje, combinado con desmaquillados agresivos o productos inadecuados, puede alterar su función protectora, provocando sequedad, irritación y mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas.
“Se recomienda optar por productos no comedogénicos, hipoalergénicos y adaptados a pieles jóvenes, limitar su uso, mantener una higiene facial adecuada y evitar prácticas inadecuadas como el uso de maquillaje caducado o sin etiquetado adecuado, lo que incrementa el riesgo de complicaciones dermatológicas o compartir cosméticos, práctica que puede facilitar la transmisión de bacterias y hongos”, señala la doctora Ribeiro.
El uso de cosméticos en población joven y adolescente debe realizarse con precaución, priorizando productos formulados para uso pediátrico y reforzando la guía sobre prácticas seguras. El uso de maquillaje en jóvenes no es perjudicial en sí mismo, pero sí requiere supervisión educación dermatológica temprana. Promover hábitos saludables de cuidado de la piel, junto con información clara y accesible, es clave para prevenir problemas cutáneos y garantizar el bienestar a corto y largo plazo.



