Noticia publicada por El Progreso Salud
- Las lesiones tendinosas son relativamente frecuentes en esta práctica deportiva. Tras la valoración y el diagnóstico del especialista, hay distintas opciones de tratamiento.
Qué felicidad da decir «no puedo, tengo pádel». Y qué poco nos gusta cuando, por obligación, esa última palabra se sustituye por «no puedo, tengo tendinitis». Porque a nadie le gusta lesionarse. Tener que parar, dejar de jugar y perder ese rato de desconexión no es plato de buen gusto.
Tendinitis y tendinosis
Las lesiones de tendón –el término correcto para referirse a ellas es tendinopatía– son relativamente frecuentes en la práctica del pádel. Estas engloban diferentes problemas del tendón, principalmente la tendinitis y la tendinosis.
- Hablamos de tendinitis cuando existe inflamación en el tendón, normalmente por una sobrecarga o por movimientos repetitivos recientes.
- La tendinosis es un proceso crónico en el que el tendón se va degenerando con el tiempo, afectando a la estructura de sus fibras y sin una inflamación clara.
¿Por qué aparecen estas lesiones tan frecuentes en el pádel? Uno de los factores más habituales es algo tan simple como el número de grips. Un agarre demasiado fino obliga a la musculatura del antebrazo a trabajar más de la cuenta, aumentando la carga sobre el tendón. Un ajuste adecuado del grosor puede marcar una diferencia importante en la prevención.
Las palas más rígidas transmiten más vibraciones al brazo, lo que incrementa el estrés sobre los tendones
También influye la dureza de la pala. Las palas más rígidas transmiten más vibraciones al brazo, lo que incrementa el estrés sobre los tendones, especialmente en jugadores que ya acumulan carga o no tienen una técnica depurada.
A esto se suma un factor cada vez más frecuente: el exceso de partidos sin una preparación física adecuada. Jugar tres o incluso cuatro veces por semana sin un buen acondicionamiento previo hace que el cuerpo no siempre sea capaz de asimilar esa carga. Y el que más termina sufriendo es el tendón.
¿Qué se puede hacer cuando aparece el dolor?
El primer paso es claro: lo más importante es consultar con un especialista. Es fundamental que un profesional valore correctamente el caso, realice una evaluación exhaustiva y personalizada y determine cuál es el origen real del problema.
No todas las molestias son iguales, ni tampoco requieren el mismo tratamiento, por lo que contar con un buen diagnóstico inicial va a ser clave para una recuperación adecuada.
Tratamientos
El tratamiento puede incluir diferentes herramientas, para adaptarse perfectamente a cada caso. Entre ellas destaca la radiofrecuencia, que ayuda a modular el dolor y mejorar el estado del tejido; la terapia manual, útil para recuperar movilidad y descargar estructuras; o la superinductiva, que actúa en profundidad sobre el tejido.
En casos más persistentes o con mayor afectación puede valorarse el uso de técnicas invasivas, como la EPI (electrólisis percutánea intratisular), orientada a estimular la regeneración del tendón. Pero si hay algo que realmente marca la diferencia en la recuperación, ese algo es el ejercicio terapéutico. Es la base del tratamiento, ya que permite que el tendón vuelva a tolerar carga de forma progresiva y reduce el riesgo de recaídas. Porque al final, el objetivo no es solo quitar el dolor, sino volver a decir, con total tranquilidad: «No puedo, tengo pádel».