Paula Sánchez, matrona: «Cuando se silencia un aborto, el duelo se vuelve invisible»

Noticia publicada por El progreso Salud

Más allá del embarazo o el parto, la matrona resulta fundamental para la salud femenina. Ella es la sanitaria que apoyará a la mujer en todas las etapas de su vida, desde la adolescencia hasta la menopausia. Y lo hará ofreciendo información sobre métodos anticonceptivos o realizando una exploración mamaria. También en momento tan duros como una pérdida gestacional. Su acompañamiento resulta fundamental, tal y como explica Paula Sánchez Flores, matrona de Ribera Polusa

¿Se puede establecer algún tipo de asociación entre edad gestacional e intensidad del duelo?
No existe una relación lineal entre las semanas de gestación y el dolor experimentado por la mujer. Es cierto que existe la llamada jerarquía de la pérdida, impuesta socialmente: se tiende a creer que cuantas menos semanas, menor es el vínculo y, por tanto, menor debe ser el sufrimiento. La realidad es muy distinta. Para una familia que ha perdido a su bebé, el amor y la pérdida no entienden de gramos ni de semanas de gestación. Desde el momento del positivo, para muchas parejas ya existe un hijo y un proyecto de vida.

Muchos abortos tempranos se silencian. Es una forma de negación que perjudica a la mujer.
Existe una cultura del silencio: muchas mujeres silencian su embarazo «por si pasa algo» hasta la semana doce, cuando la primera ecografía confirma que todo va bien. Esto es una trampa emocional, porque si la pérdida ocurre antes de esa fecha se ven obligadas a vivir su duelo en soledad, sin haber podido compartir ni siquiera la noticia de la existencia de ese hijo. Al no haber sido público el embarazo, el duelo se vuelve invisible y desautorizado por el entorno.

La mujer puede descubrir que el feto no tiene latido en la consulta médica, durante una revisión. ¿Cómo se le debe comunicar?
La comunicación de la noticia  marca el inicio del duelo y debe basarse en la honestidad y la calidez. Debemos utilizar frases claras como «lo siento mucho, no hay latido», eliminando por completo frases hechas como «sois jóvenes» o «la naturaleza es sabia», que solo sirven para anestesiar la incomodidad del profesional e invalidan el dolor de la madre. Para que esta comunicación sea efectiva, es fundamental eliminar las barreras arquitectónicas en la consulta, como mesas o sillas que nos separen, permitiendo un contacto de tú a tú donde el profesional use la escucha activa y el silencio como herramientas de apoyo. En ese momento, es vital que en nuestra cara vean empatía y que les demos tiempo para el dolor, sin prisas por pasar a la siguiente paciente.

Ese es solo el primer paso.
Una vez transmitida la noticia, debemos combatir la actitud paternalista del sistema que empuja a «acabar con esto cuanto antes». Salvo que exista un riesgo clínico inmediato, nuestra labor es ofrecer a la mujer la posibilidad de irse a casa para asimilar la información, encajar el golpe en su entorno seguro y facilitar una toma de decisiones conjunta y consciente sobre cómo quiere que sea su proceso. Este espacio de tiempo permite que el ingreso sea planificado y consensuado, devolviéndole a la mujer el control sobre su cuerpo y garantizando que su decisión sea respetuosa con sus propios ritmos, lo cual es la mejor inversión para su salud mental futura.

Muchas mujeres silencian su embarazo «por si pasa algo» hasta la semana doce, cuando la primera ecografía confirma que todo va bien. Esto es una trampa emocional

En otras ocasiones, hay síntomas que alertan de que algo no está bien en el embarazo. ¿Cuáles son?
Desde el punto de vista clínico, es fundamental que la mujer sepa identificar las señales de alerta. El signo más frecuente y que suele motivar la consulta inmediata es el sangrado vaginal, especialmente cuando es de un color rojo intenso. Requiere una valoración profesional sin demora. Sin embargo, hay un aspecto en el que las matronas debemos hacer muchísima pedagogía: los movimientos fetales. Existe una leyenda urbana muy peligrosa que afirma que, a medida que el embarazo avanza, el bebé tiene menos sitio para moverse y, por tanto, se mueve menos. Esto es radicalmente falso. Un bebé puede cambiar su tipo de movimiento, pero nunca debe dejar de moverse ni disminuir su actividad. La ausencia o la reducción de los movimientos fetales es un signo de alarma en gestaciones avanzadas. Por ello, si una mujer nota cualquier de esos cambios debe acudir a urgencias de inmediato. Como matronas, nuestro papel es empoderarlas para que confíen en su instinto: si la mujer siente que algo ha cambiado, debe ser escuchada y atendida.

En embarazos avanzados, la ausencia o reducción de movimientos fetales es un signo de alarma. La mujer debe confiar en su instinto y, si siente que algo ha cambiado, acudir a urgencias de inmediato

El acompañamiento resulta fundamental durante todo el duelo, ¿cómo lo hacen las matronas?
El acompañamiento de la matrona se basa en validar, contener y humanizar. Un pilar clave es el Plan de Finalización de la Gestación, que aunque al inicio pueda chocar, permite a la familia recuperar el control y dejar de ser sujetos pasivos para ser protagonistas de su propia historia. Nuestra labor es transformar el miedo o el tabú social en un acto de amor, facilitando la creación de recuerdos y el contacto con el bebé si así lo desean. La evidencia nos dice que ver al hijo ayuda a validar su existencia y su identidad como padres; por eso, cuidamos el lenguaje para desterrar términos como «restos» o «coágulos» y llamar al hijo por su nombre si ellos lo desean. Aunque acompañar en este dolor nos exige sostener una vulnerabilidad extrema, puede ser gratificante. Es un privilegio ser quien ofrece calma en la tormenta y ayuda a transformar el monstruo del miedo en una despedida digna. Al final, no solo cuidamos una pérdida biológica, sino que protegemos la memoria de un hijo y la salud emocional de una madre, lo que da todo el sentido a nuestro trabajo.

¿Qué consejos le puede ofrecer al entorno de la mujer para ese acompañamiento tan necesario? 
El entorno debe aprender a acompañar desde el respeto y no desde la evitación. Hay que evitar las frases hechas y las expresiones que minimicen la pérdida («sé fuerte», «era muy pequeño»). También hay que reconocer la existencia de ese hijo y, por ejemplo, utilizar el nombre del bebé si los padres lo habían elegido, ayuda a validar su realidad. Se ofrecerá una presencia activa pero no invasiva: ofrecer apoyo sin forzar a la mujer a salir de su tristeza prematuramente. La energía del entorno debe estar en acompañar las emociones naturales, no en eliminarlas.

Si el puerperio con un bebé ya es una etapa compleja, imaginemos lo que supone un puerperio sin bebé

El cuerpo también necesita recuperarse, ¿cómo es ese proceso? 
Es fundamental entender que, tras una pérdida, la mujer atraviesa un puerperio real, aunque social e incluso sanitariamente este proceso suele estar totalmente invalidado. Si el puerperio con un bebé ya es una etapa compleja, imaginemos lo que supone un puerperio sin bebé. Físicamente, el cuerpo no sabe que el hijo no está; el útero debe iniciar su involución y aparecerán los loquios o entuertos. Además, a la drástica caída hormonal propia del postparto se le suma el enorme choque de cortisol que produce el cuerpo tras el impacto de la noticia. Esta combinación crea un estado de vulnerabilidad extrema que debemos vigilar de cerca. Un aspecto crítico es la gestión de la lactancia. Es un derecho de la mujer recibir información clara sobre sus opciones, ya sea la inhibición farmacológica o el manejo natural, respetando siempre su decisión y sus tiempos. Aunque la recuperación biológica inmediata ocurre en las semanas posteriores, la duración real del proceso no tiene un tiempo fijo. El seguimiento por parte de la matrona es vital, no solo para detectar complicaciones físicas, sino para evaluar la evolución de un duelo que, si no se acompaña adecuadamente, puede derivar en problemas de salud mental. Mi labor es recordarles que son puérperas, validar lo que su cuerpo está viviendo y asegurar que no transiten este puerperio en la sombra.