Noticia publicada por El Progreso Salud
El esguince de tobillo es la lesión más frecuente en traumatología e inicialmente se trata siguiendo los puntos del método RICE (reposo-hielo-compresión con vendaje y elevación). Tras la fase aguda, las recomendaciones se ajustarán en función de las características del paciente y de la propia lesión, según explica el doctor Albert Grau
¿Qué tejidos se ven afectados, y de qué modo, en un esguince de tobillo?
Torcerse (entorsis) un tobillo implica estirar todos los tejidos de uno o ambos lados (lateral-medial), o incluso la parte posterior y/o anterior del mismo, estando afectadas las partes blandas, especialmente los ligamentos, e incluso los tendones y huesos. Los ligamentos sufren una distensión de sus fibras, hasta el punto de poder sufrir una rotura parcial o total de las mismas, y, al estar vascularizados, también se lesionan los vasos que los irrigan y de ahí surge el hematoma característico. Los tendones también se estiran pasivamente durante la entorsis, pero al ser elásticos es más raro que se produzca una rotura. Además, al bascular el tobillo hacia un lado se genera la separación de los huesos –con el estiramiento de los ligamentos y tendones– de un lado, mientras que del otro lado se comprimen e incluso golpean, pudiendo aparecer édema óseo.
La lesión puede presentar distintos grados de severidad, ¿cuáles son las características de cada uno de estos?
Clásicamente, los esguinces se han clasificado en grado I, II y III. ¿Qué significa esto?, ¿los ligamentos afectados?, ¿que sea distensión, rotura parcial o rotura total? En general, yo me baso más en la inspección de los signos que presenta el paciente y en la exploración: si existe inflamación, hematoma, lateralidad o bilateralidad, la estabilidad y el número de ligamentos implicados. Con todo ello establezco el estadiaje de gravedad.
No clasifico un esguince por su grado, sino que me baso más en lo que me dice la exploración: si existe inflamación, hematoma, lateralidad o bilateralidad, la estabilidad y el número de ligamentos implicados
¿Cómo se debe actuar según la severidad del daño?
Inicialmente, el tratamiento va a ser similar y sigue las siglas RICE: reposo-hielo-compresión con vendaje-elevación, al que le sumaría una pauta de antiinflamatorios. En algunos esguinces fuertes se puede plantear la inmovilizacion con yeso entre cinco y siete días. La carga del miembro se diferirá en función del dolor y, si se realiza inicialmente, será con apoyo parcial y con ayuda de muletas. En cuanto pase la fase inflamatoria inicial, es aconsejable iniciar una terapia rehabilitadora.
¿Los esguinces más fuertes precisan alguna otra intervención?
Cada esguince y cada persona debe valorarse de forma individualizada, y no es lo mismo un deportista de élite que uno aficionado, un niño que una persona mayor. El tratamiento inicial básico ya mencionado es el mismo para todos los grados, pero los tiempos de reposo, de inicio de carga y la rehabilitación pueden variar mucho. Está claro que a mayor gravedad, hará falta más tiempo de carga parcial, más tiempo de rehabilitación, mayor demora en los esfuerzos… En general, mayor tiempo de recuperación. Pero en estos grados severos tampoco se plantea de entrada la cirugía, una opción que se valora solo si la evolución es mala a lo largo de los siguientes tres-seis meses.
El tratamiento debe ser siempre individualizado, ¿qué hay que tener en cuenta en este caso?
La edad es una característica a tener en cuenta, ya que los pacientes más jóvenes evolucionan, en general, más rápidamente y de una forma más favorable que los de mayor edad por la gran actividad de su metabolismo. El tener sobrepeso o estar delgado también nos puede condicionar en el inicio y cantidad de carga, el tipo de tobillo (varo o valgo) nos hace pensar en la posibilidad de que se repita el esguince y ser deportista (de élite o aficionado) minimiza el tiempo de recuperación en comparación con el que no practica deporte.
¿Hace un enfoque específico en el caso de los deportistas?
Sí, está claro que el deportista tiene prisa en volver cuanto antes. Él va a intentar afinar al máximo los tiempos de curación, pero no debemos precipitarnos en el intento. Tendemos a acortar tiempos –a veces, erróneamente– condicionados por la situación o por el propio paciente, pero hay que recordar que la biología es la que manda y que existen unos tiempos de recuperación estimados para cada esguince y que, de no respetarlos, eso implica un riesgo de inestabilidad o dolores residuales, que no solo puede afectar a su vida deportiva sino también a su vida diaria, personal y laboral.
En los grados severos, la cirugía no se plantea de entrada. Esta opción solo se valora si la evolución es mala a lo largo de los siguientes tres-seis meses
Al ser una lesión tan habitual , puede haber una cierta tendencia a infravalorarla, pero puede dejar secuelas. ¿Cuáles serían?
Efectivamente, existe un gran ‘abanico’ de esguinces y a veces son meras torceduras de baja intensidad que se resuelven sin problema; e incluso en los esguinces fuertes con rotura de ligamentos, también el tobillo lo acaba compensando y tampoco dejan secuelas importantes, pero hay que saber que un 20-30% de estos esguinces fuertes acaban generando inestabilidad o microinestabilidad crónica, con fallos, inflamación o dolor residual. Estos esguinces, según en qué situaciones –intensidad y frecuencia de los síntomas– o perfil del paciente –tipo de trabajo o practica deportiva–, necesitarán cirugía para estabilizarlos. La inestabilidad crónica de tobillo conlleva un mayor riesgo de artrosis en esa localización.
La inestabilidad crónica de tobillo conlleva un mayor riesgo de artrosis en esa localización
¿Es recomendable que la rehabilitación incluya fisioterapia?
Para mí, el trabajo de los fisios es esencial. De este modo se acortan los tiempos de inflamación y se fomenta la cicatrización, minimizando la rigidez y estabilizando el tobillo con trabajo de propiocepción y muscular en general. Posiblemente, en los grados más bajos no sea necesario, pero es una opción totalmente recomendable.