Germán Vizcarra: «Con la infiltración ecoguiada se puede mejorar la movilidad y reducir el dolor en la artrosis»

Noticia publicada por El Progreso Salud

La medicina avanza hacia intervenciones cada vez menos invasivas y más efectivas. La infiltración ecoguiada permite abordar lesiones y procesos degenerativos con la máxima precisión, como explica el doctor Germán Vizcarra, quien señala que «es más que una inyección, es un tratamiento dirigido exactamente al foco del problema»

¿En qué consiste la infiltración ecoguiada?
La infiltración ecoguiada consiste en inyectar un medicamento directamente en la zona donde se encuentra la lesión o el origen del dolor, como una articulación, un tendón o un músculo. La palabra ecoguiada significa que el médico utiliza un ecógrafo durante el procedimiento para visualizar en tiempo real las estructuras internas del cuerpo. Esto permite guiar la aguja con precisión hasta el punto exacto que se quiere tratar, logrando una mayor precisión en la colocación del medicamento, menor riesgo de infiltrar estructuras que no se desean y mayor eficacia del tratamiento.

¿Se aplica tanto en lesiones como en procesos degenerativos?
Sí, las infiltraciones se utilizan tanto en lesiones agudas o subagudas como en procesos degenerativos (desgastes). Con frecuencia se recurre a ellas en lesiones musculares, tendinitis, bursitis, lesiones ligamentarias y problemas articulares. También se utilizan en artrosis, que es el desgaste progresivo del cartílago de las articulaciones. En estos casos, la infiltración puede ayudar a disminuir el dolor, mejorar la movilidad y retrasar el avance de los síntomas. En general, cuanto más precoz es la intervención, en fases más iniciales, mejores suelen ser los resultados.

¿Qué sustancias se pueden infiltrar?
El tratamiento se individualiza en cada paciente, así que dependiendo del tipo de lesión, del grado de inflamación y de la evolución del problema, se puede recomendar infiltrar ácido hialurónico, PRP (plasma rico en plaquetas) o corticoides. 

Dependiendo del tipo de lesión y del grado de inflamación, se puede recomendar infiltrar ácido hialurónico, PRP (plasma rico en plaquetas) o corticoides

Vamos por partes, ¿qué beneficios aporta el ácido hialurónico?
El ácido hialurónico es una sustancia que ya existe de forma natural dentro de las articulaciones, formando parte del líquido sinovial que lubrica el cartílago. Cuando se infiltra en una articulación, especialmente en casos de artrosis, puede aportar beneficios como mejorar la lubricación de la articulación, disminuir la fricción entre superficies articulares, reducir el dolor y mejorar la movilidad. Además, en algunos pacientes ayuda a proteger el cartílago y a retrasar el avance de los síntomas. Sin embargo, es importante entender que no regenera el cartílago dañado, pero sí puede mejorar el funcionamiento de la articulación y darle mayor calidad de vida al paciente.

¿En qué casos está indicado el plasma rico en plaquetas (PRP)? 
El PRP se obtiene a partir de la propia sangre del paciente. Tras un proceso de centrifugado, se concentra una fracción rica en factores de crecimiento que puede estimular procesos de reparación tisular, especialmente en lesiones tendinosas o musculares.

Los corticoides son los fármacos más conocidos y utilizados en las infiltraciones. 
Los corticoides son fármacos con un potente efecto antiinflamatorio. Sobre todo, se utilizan cuando existe inflamación intensa o dolor agudo, con el objetivo de reducir rápidamente los síntomas. En algunos casos también se pueden combinar tratamientos, dependiendo de lo que se busque: controlar la inflamación, mejorar la lubricación articular o estimular procesos de reparación.

En algunos pacientes de artrosis, la infiltración de ácido hialurónico ayuda a proteger el cartílago y a retrasar el avance de los síntomas

¿El procedimiento de infiltración resulta molesto para el paciente?
El procedimiento es relativamente sencillo y se realiza en consulta. El paciente puede notar la molestia del pinchazo, que muchos describen como similar o incluso menor a la que causa una extracción de sangre, y sensación de presión o tensión en la zona infiltrada, debido al volumen del medicamento que se inyecta. Son molestias leves y transitorias, que normalmente desaparecen en 24-48 horas.