- La doctora Andrea Romera Rabasa, especialista de la Unidad del Dolor del hospital Ribera Covadonga, insiste en la importancia de un abordaje interdisciplinar y biopsicosocial de los pacientes, combinando ejercicio físico, rehabilitación, apoyo psicológico y tratamientos médicos personalizados
- El hospital Ribera Covadonga conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia y la Fatiga crónica y recuerda que el dolor crónico afecta ya a cerca de nueve millones de personas en España, lo que equivale al 26 % de la población adulta
El Hospital Ribera Covadonga, centro de referencia en atención sanitaria del grupo Ribera en Asturias, se suma a la conmemoración del Día Mundial de la Fibromialgia y la Fatiga Crónica poniendo el foco en la necesidad de reconocer el dolor crónico como una enfermedad compleja que requiere atención especializada, abordaje interdisciplinar y una visión integral del paciente.
“El dolor crónico no es simplemente un síntoma que acompaña a otra enfermedad. Hoy sabemos que es una entidad clínica propia, y que necesita médicos formados específicamente en ella”, explica la doctora Andrea Romera Rabasa, anestesióloga y especialista en el tratamiento del dolor en la Unidad de Dolor del hospital Ribera Covadonga (Gijón).
El reconocimiento oficial del dolor crónico como enfermedad independiente llegó en 2019, cuando la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incorporaron a la Clasificación Internacional de Enfermedades. Actualmente, se considera dolor crónico a “aquel que persiste más allá del tiempo habitual de curación o que se mantiene durante más de tres meses”.
Una enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas
La doctora Romera recuerda que el dolor crónico se ha convertido en una auténtica “epidemia silenciosa”. Según los datos internacionales, una de cada cinco personas adultas en el mundo padece dolor crónico moderado o severo. En España, afecta aproximadamente al 26% de la población adulta, es decir, a cerca de nueve millones de personas.
“El impacto real del dolor crónico va mucho más allá de lo físico. Afecta al descanso, a la vida familiar, a la esfera emocional, al trabajo y a las relaciones sociales. Muchos pacientes terminan aislándose, porque vivir con dolor condiciona absolutamente todo”, señala.
La especialista insiste en que el dolor crónico debe entenderse desde el modelo biopsicosocial, en el que intervienen factores físicos, psicológicos y sociales. “Existe una relación bidireccional entre dolor y emociones: el miedo, la ansiedad o el estrés pueden amplificar el dolor, y el propio dolor genera a su vez más sufrimiento emocional”, explica.
Un tratamiento integral y personalizado
La doctora Romera insiste en que no existen soluciones milagrosas para el dolor crónico, pero sí tratamientos capaces de mejorar significativamente la calidad de vida y la funcionalidad del paciente. “En las Unidades del Dolor no prometemos hacer desaparecer el dolor de un día para otro. Nuestro objetivo es que el dolor deje de gobernar la vida del paciente”, afirma. El tratamiento, explica, debe incluir ejercicio físico adaptado, rehabilitación funcional, nutrición adecuada, apoyo psicológico y, cuando es necesario, técnicas intervencionistas avanzadas y tratamientos farmacológicos individualizados.
Entre las técnicas más innovadoras destaca la denervación de rodilla en determinados casos de artrosis o las infiltraciones en pacientes con ciática, alternativas que en ocasiones permiten evitar cirugías más agresivas.
Fibromialgia: una enfermedad real y todavía incomprendida
Coincidiendo con el Día Mundial de la Fibromialgia, la doctora Andrea Romera dedica parte de la entrevista a esta enfermedad, que continúa siendo una de las patologías más incomprendidas relacionadas con el dolor crónico.
“La fibromialgia ha sido históricamente una enfermedad estigmatizada porque las pruebas diagnósticas convencionales no mostraban alteraciones. Eso hizo que muchos pacientes se sintieran cuestionados o incomprendidos”, explica. Sin embargo, los avances científicos de los últimos años han permitido demostrar que el dolor en la fibromialgia es completamente real y está relacionado con fenómenos de sensibilización central.
“Sabemos que el sistema nervioso central amplifica los estímulos y procesa señales normales como si fueran dolorosas. Es como si el sistema de alarma del organismo estuviera permanentemente activado”, señala. Además, investigaciones recientes han apuntado también al papel del sistema inmunitario y en el desarrollo de la enfermedad.
La especialista recuerda que la fibromialgia no solo provoca dolor generalizado, sino también fatiga intensa, trastornos del sueño, problemas de concentración y lo que muchos pacientes describen como ‘niebla mental’.