El hospital Ribera Polusa incorpora nuevos equipos de electroestimulación a su unidad de rehabilitación de daño cerebral

  • El Fesia Walk y el Fesia Graps están indicados para tratar a pacientes con déficit motores de origen neurológico.

La unidad de daño cerebral del hospital Ribera Polusa sigue mejorando su dotación tecnológica con la incorporación de nuevos equipos de electroestimulación, el Fesia Walk y el Fesia Graps, indicados para tratar a pacientes con déficit motores de origen neurológico. 

“El uso de estos equipos es especialmente adecuado en pacientes que tienen una alteración motora pero que conservan la integridad del nervio periférico”, explica Bárbara Nieto, fisioterapeuta, de la Unidad de Daño Cerebral y Recuperación Funcional del hospital Ribera Polusa. 

Estos dispositivos aplican pequeños impulsos eléctricos a través de electrodos colocados sobre la piel, de manera que el paciente recibe el estímulo directamente en los nervios responsables del movimiento. De esta forma el músculo se activa y genera un movimiento funcional, y simultáneamente se favorece la recuperación del control motor y la neuroplasticidad. 

El Fesia Walk es un dispositivo de neurorrehabilitación de la marcha permite tratar a personas que padecen de pie caído o pie pendular. El sistema detecta el momento adecuado del paso y activa los músculos necesarios para levantar el pie y mejorar el patrón de la marcha, con lo que no sólo se aumenta la seguridad al caminar, sino que se consigue que el movimiento sea más natural y eficiente. 

El Fesia Graps es una herramienta basada en la electroestimulación funcional que tiene como función principal generar flexión y extensión de la muñeca y de los dedos, y por tanto, ayudar a recuperar movilidad de la mano, con el objetivo de mejorar funciones tan importantes como agarrar, soltar o manipular objetos. 

“Esta tecnología es un complemento a la terapia activa y orientada a tareas. En todos los casos, un equipo médico supervisa cada caso de manera individual e indica la pauta de rehabilitación necesaria en cada paciente. El servicio de fisioterapia ajusta los parámetros de estos dispositivos de forma personalizada e integrada en un plan más amplio orientado a los objetivos de cada persona”, puntualiza la fisioterapeuta Nerea Rodríguez.

El uso de estos dispositivos permite, además, medir de manera más precisa la evolución del paciente con lo que se personalizan de forma más eficiente los tratamientos optimizando su rendimiento. Se ajustan mejor las cargas y la dosificación del ejercicio. Todo esto repercute en una mayor adherencia del paciente al proceso de rehabilitación ya que percibe mejor los progresos. 

“Los pacientes valoran positivamente que gracias a estos elementos tecnológicos pueden realizar movimientos que antes no hacían y eso tiene un impacto físico y emocional muy grande, con lo que aumenta su motivación”, añade Érica Carreño, fisioterapeuta de Ribera Polusa.

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