- La pérdida de audición en los niños afecta al habla, al lenguaje y al desarrollo cognitivo y social, lo que suele dar lugar a peores resultados académicos.
- El uso de auriculares a un volumen no adecuado va a producir traumas acústicos de difícil solución con pérdidas que irán progresando con el tiempo.
En el contexto del día de la audición se celebra este año con el lema: “De las comunidades a las aulas: cuidado de la audición para todos los niños”, los especialistas del hospital Ribera Povisa señalan que se debe prestar atención y acudir a la consulta de un otorrino si “se nota un retaso en el desarrollo normal del lenguaje según la edad del niño, un retraso escolar o falta de atención” para valorar su salud auditiva.
“El diagnóstico precoz de los trastornos auditivos es hoy en día algo común”, explica el doctor Roberto Valdés, jefe del servicio de Otorrinolaringología del hospital Ribera Povisa.
“Disponemos del cribaje auditivo de los recién nacidos y una mayor a concienciación del personal que trabaja en las guarderías, preescolares y colegios. Este diagnóstico precoz posibilita tratar a los niños con déficits auditivos adecuadamente, y aunque no está indicada ninguna revisión especial, sí es importante que se preste atención en caso de que se detecten alguna de las señales referidas anteriormente o que el niño tenga problemas de oído como dolor o supuración”.
El objetivo del día de la audición de este año es concienciar de la importancia de una actuación temprana para que ningún niño se quede atrás debido a un problema de oído o audición.
La pérdida de audición no solo afecta a la capacidad auditiva del niño, sino que también impacta significativamente en el habla, el lenguaje y el desarrollo cognitivo y social, lo que suele dar lugar a peores resultados académicos, un deterioro de las perspectivas de empleo y desventajas económicas a largo plazo.
“El diagnóstico precoz posibilita tratar a los niños con déficits auditivos con los medios de los que disponemos hoy en día, que van desde implantes cocleares, implantes de trasmisión ósea, audífonos o tratamientos quirúrgicos y farmacológicos según esté indicado en cada caso”, señala el especialista.
Un mundo ruidoso
Según la Agencia Europa de Medio Ambiente, al menos 1 de cada 5 personas en Europa está expuesta a niveles de ruido prejudiciales para la salud, principalmente por el tráfico rodado.
Entre los más jóvenes, el uso de cascos para escuchar música o jugar en línea, en muchos casos en volúmenes muy altos, tiene también una incidencia en salud auditiva.
“El uso de estos dispositivos a un volumen no adecuado va a producir en estos niños traumas acústicos de difícil solución con pérdidas que irán progresando con el paso de los años” advierte el doctor Valdés.
“Los factores que afectan a la audición son el volumen, la duración y la frecuencia de la exposición a sonidos intensos. El riesgo aumenta con el volumen y la duración; por ejemplo, se pueden escuchar 80 dB de sonido sin peligro hasta 40 horas a la semana. Sin embargo, cuando el nivel sonoro es de 90 dB, el tiempo de escucha seguro es de solo 12,5 horas semanales”.
El equipo de otorrinolaringología ofrece una serie de recomendaciones para proteger la audición que son aplicables para cualquier grupo de edad:
- No subir demasiado el volumen: como mucho, conviene ajustarlo al 60% del máximo que ofrezca el aparato. Lo recomendable es no superar un promedio de 80 dB. A tal efecto, se pueden usar aplicaciones que ayudan a controlar el volumen.
- Usar audífonos (auriculares) que cancelen el ruido y ajustárselos bien para no tener que subir el volumen en los lugares ruidosos.
- En los lugares ruidosos, protegerse los oídos, por ejemplo, con tapones.
- Mantenerse a distancia de las fuentes de sonido, como los altavoces, las máquinas ruidosas, etc.
- Limitar el tiempo dedicado a realizar actividades que generen mucho ruido y, si es necesario exponerse a sonidos fuertes, conviene hacer pausas con frecuencia para que las células sensoriales de los oídos se recuperen.
- Controlar los niveles de ruido. Con ese fin, se pueden emplear aplicaciones para teléfonos móviles y elegir aparatos equipados con funciones que permitan controlar la exposición.
- Reconocer los signos que nos advierten de la pérdida de audición. Si se nota un zumbido persistente en el oído (acúfeno), se oyen menos los sonidos agudos o se encuentran dificultades para seguir conversaciones, hay que con consultar a un profesional.
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