PIDE TU CITA
LLÁMANOS

Pide tu cita

Estamos aquí para ayudarte. Envíanos un mensaje y nos pondremos en contacto contigo.

    ×
    LLÁMANOS
    PIDE TU CITA
    Main » ginecología, Povisa en medios » Diana López Freire, ginecóloga: «Muchas mujeres siguen pensando que si han tenido solo una pareja no pueden tener VPH»

    Diana López Freire, ginecóloga: «Muchas mujeres siguen pensando que si han tenido solo una pareja no pueden tener VPH»

    Noticia publicada por La Voz de Galicia

    • En el Día Internacional de la Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano, la experta advierte acerca el riesgo de no utilizar protección en las relaciones sexuales, incluso después de la edad reproductiva

    El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Se estima que más del 80 % de la población sexualmente activa la contraerá en algún momento de su vida y es, a su vez, responsable de la mayor parte de los casos de cáncer de cuello de útero a nivel mundial. Además, se relaciona con otros tipos de cáncer, como los de ano y de pene, que afectan a la población masculina. A pesar de los avances que se han conseguido con la vacunación, que hoy está garantizada para chicas y chicos en todas las comunidades autónomas de España, siguen siendo prevalentes los mitos y la estigmatización que rodean a esta enfermedad. En el Día Internacional de la Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano, desmontamos estos mitos junto a la doctora Diana López Freire, especialista en ginecología y obstetricia de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y experta en colposcopia por la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia con consulta en Vigo.

    —¿Ha cambiado la percepción del VPH a nivel poblacional en los últimos años?

    —Sigue habiendo bastantes mitos. En otro momento, quizás la infección se asociaba a la promiscuidad o a personas que habían tenido muchas parejas. Esta visión se sigue viendo en ciertos grupos sociales. Es muy común en la consulta, cuando una persona tiene una citología anómala por el virus, ver su cara de sorpresa y que diga: «Pero si solo he tenido una pareja en mi vida». Muchas mujeres siguen pensando que si han tenido solo una pareja, no pueden tener el virus. Esto no es cierto. La diferencia de concepto aparece en las personas más jóvenes, que empiezan a tener más información. Pero, sobre todo aquellas por encima de los 60 años, muchas tienen todavía un gran desconocimiento e incluso cuando acuden al cribado de cáncer de cérvix, no saben que lo que busca este cribado es precisamente la presencia del virus.

    —¿Cómo es el abordaje del VPH en consulta?

    —Yo creo que empieza a existir una separación entre el VPH y una infección de transmisión sexual al uso, es decir, infecciones como la clamidia, el VIH o las tricomonas, que requieren no solamente tratarse una, sino también a la pareja o de ser el caso, en las recientes, para evitar la transmisión a otras personas. Una gonorrea o una sífilis se trata de forma diferente de cómo se actúa frente al VPH. En este último caso, la manifestación de la infección es mucho más crónica, no es sintomática en el momento agudo y no se transmite solamente en el momento agudo. Por eso, es una infección muy prevalente, con tasas muy altas por debajo de los 30 años. Por lo tanto, tampoco buscamos diagnosticarla por debajo de los 30 años. El abordaje, cuando una mujer tiene la infección viral, es la vacunación y lo mismo para su pareja. Y, lógicamente, mientras la mujer tiene la infección aguda, utilizar preservativo. Pero no hay un fármaco antiviral para el virus del papiloma, no existe. Se trata de que el sistema inmunitario responda bien para limitar el crecimiento viral o incluso bloquear la replicación del virus y eliminarlo.

    —¿Cómo se potencia esa inmunidad, más allá de la vacunación?

    —Todas aquellas medidas de calidad de vida que mejoren el sistema inmunitario van a formar parte de las recomendaciones que tenemos que dar. La número uno es no fumar. El tabaco es un cofactor muy importante en cuanto a la infección y a la progresión de una lesión, porque actúa como inmunosupresor, entorpece el funcionamiento inmunolócigo. Cuanto mayor es el número de cigarrillos al día, mayor es el impacto sobre el sistema inmunitario. Luego, si yo me alimento bien, si hago actividad física y controlo el estrés, mejorará mi inmunidad.

    —¿La infección no provoca síntomas?

    —Habitualmente, no, salvo que sea causada por los virus que producen condilomas. Hay cerca de 200 virus del papiloma, 40 de ellos tienen importancia clínica y son los que vemos habitualmente. Dentro de estos, hay dos, los virus número 6 y 11, que cuando infectan la vagina y la vulva producen condilomas. También podemos verlos en el cuello del útero y a nivel anal. Salvo que sean estos tipos en los que vemos verrugas visibles, el resto de los virus, entre ellos, justamente los de alto riesgo, que son los que dan lesiones a nivel cervical con mayor frecuencia, no producen síntomas. Por lo tanto, una mujer no va a saber que lo tiene a menos que se haga una citología y ese virus haya producido una alteración citológica, que no siempre es así. Es decir, yo puedo ser portador del virus, tenerlo en estado latente, un estado que no replica y por tanto no produce lesiones, y no saberlo. Solo en casos muy avanzados, en los que haya lesiones severas, vamos a percibir un sangrado en las relaciones sexuales o incluso espontáneo.

    —¿Cómo se produce la progresión desde la infección al desarrollo de cáncer?

    —Hay dos protagonistas para que esto ocurra. Tenemos, por un lado, el virus y, por otro, el sistema inmunitario de la persona. El virus se transmite por el contacto estrecho de mucosa. Hay una zona del cuello del útero que es mucho más sensible a la infección, que se llama zona de transformación. Es una zona donde hay una replicación celular alta. Entonces, el virus lo que hace es utilizar la maquinaria de las células para replicarse. Cuando un sistema inmunológico funciona bien y es capaz de mantener a raya la infección, el virus puede estar presente pero no produce una lesión. Si ese virus es capaz de mantenerse persistentemente infectando un tejido, durante años, puede ir infectando las células desde la zona donde se replica, que es la parte basal, hasta la superficie. Cuanto mayor es la superficie de capas celulares afectadas, mayor es el grado de la lesión.

    —¿Cuándo se convierte en un cáncer esa lesión?

    —Una lesión leve es un grado 1, mientras que grado 2 o 3 serían lesiones moderadas o severas. Las lesiones de bajo grado son zonas donde el virus está infectando las células pero todavía no tienen una capacidad de transformación. Cuando esa lesión progresa y es capaz de afectar a todo el epitelio, las que llamamos lesiones de alto grado, ya son capaces de afectar una zona que se llama la membrana basal, que es la que separa esa zona del resto de los tejidos. En el momento en el que sobrepasa esa membrana basal, ya no tenemos una lesión premaligna, sino un cáncer.

    —¿Qué determina que el virus llegue a causar este tipo de lesiones?

    —Por un lado, está el tipo viral. Los de alto riesgo son el 16 y 18, principalmente, aunque también hay otros. Si tengo un tipo viral de alto riesgo, tendré más probabilidades de desarrollar una lesión severa. El segundo factor es la persistencia viral. Si no soy capaz de eliminar el virus, tengo más riesgo de que, con el tiempo, la infección genere una lesión.

    —¿Qué medidas son más eficaces para frenar la transmisión?

    —La principal medida en prevención primaria, es decir, para evitar la llegada del virus, es la vacuna. Hoy en día se utiliza una que contiene nueve tipos virales, entre ellos, siete de alto riesgo y dos que generan verrugas. En alguien que no haya tenido contacto con virus, y sobre todo en personas jóvenes, que tienen una respuesta inmunitaria más potente a las vacunas, conseguimos con esto que se desarrollen anticuerpos que se ha demostrado que se mantienen durante años como parte de las defensas, para que en el momento en que esa persona pueda entrar en contacto con uno de esos tipos virales, el cuerpo impida la infección. De esta manera, no va a persistir para generar una lesión. Con lo cual, la vacunación es la herramienta de prevención primaria más importante.

    —¿El preservativo es efectivo para la prevención del VPH?

    —El preservativo y la vacuna no son excluyentes, se complementan. El preservativo, como barrera, lógicamente es efectivo. Lo que sucede es que hay zonas que no llegan a estar cubiertas, como la zona vulvar, perineal o la región anal. Por tanto, no vamos a conseguir una efectividad altísima, pero sí un beneficio.

    —¿Cómo es la situación actual en cuanto a la cobertura vacunal frente al VPH en Galicia?

    —En Galicia se ha aumentado la serie de vacunación. Inicialmente, se administra a los 12 años, pero hay una opción para aquellos que no han sido vacunados en esa edad. En Galicia, ahora mismo hay financiación de la vacuna para las mujeres que han nacido a partir del año 1994 y hombres a partir del 2004. Luego, está financiada para otros grupos que se consideran de alto riesgo de generar una lesión severa: mujeres con inmunosupresión por haber tenido trasplantes de órganos sólidos, personas con inmunodeficiencias como el VIH, o mujeres que ya han desarrollado una lesión de alto grado y que no estaban vacunadas. Sabemos que, entre las que han tenido una intervención por una lesión de alto grado, cuando se vacunan, la probabilidad de volver a generar una futura lesión de alto grado es menor que si no se les vacuna. Evidentemente, nos queda un grupo que no está cubierto con la vacuna y que se vería beneficiado de ella, pero que no la tiene financiada.

    —Países como Australia están avanzando hacia eliminar el cáncer de cuello de útero y se espera que para el 2035 se pueda prácticamente erradicar esa enfermedad. ¿Cómo está España en este sentido?

    —Erradicar el VPH tiene que ver con abordar todas las estrategias de prevención, tanto primaria como secundaria. Por un lado, tenemos la vacunación, por otro lado, tenemos el cribado poblacional, que hasta hace muy poquito no lo teníamos, sino que era un cribado oportunista, es decir, hacíamos citologías a aquella mujer que acudía a la consulta para solicitar su citología. El hecho de haber empezado un programa de cribado significa que toda la población va a tener la posibilidad de tener una prevención y sobre todo un diagnóstico y un tratamiento precoz. Eso quiere decir que todas las mujeres hasta los 65 años van a poder tener una prueba que se repite cada 5 años para obtener un diagnóstico precoz. Por otro lado, con la extensión de la vacunación, lo que vamos a conseguir es que una población que antes no tenía acceso a vacunas la tenga.

    —¿Qué grupos están más expuestos hoy al VPH sin saberlo?

    —Cuando hablamos de infecciones de transmisión sexual, casi siempre pensamos en personas jóvenes. Pero recientemente hemos visto que el incremento de las infecciones de transmisión sexual, en general, ha sido para todas las edades y que incluso el grupo de mujeres por encima de los 50 años está siendo bastante llamativo. En esto confluyen varios factores. Por un lado, una mujer de 50 años, de 55 o de 60 hoy, no es la de hace unos años. Son más frecuentes los cambios de pareja, las separaciones, las nuevas formas de conocerse. A esto se le une otro factor importante y es que, muchas veces, la utilización de preservativo está condicionada al hecho de no tener embarazo. Entonces, una mujer menopáusica, si ya no se va a quedar embarazada, piensa que para qué va a utilizar un preservativo. Esto elimina un medio de prevención. Además, la mayor parte de las mujeres hoy en día vacunadas son mujeres jóvenes que están dentro del calendario vacunal. Por lo tanto, hay un grupo que no utiliza ni la vacuna ni el preservativo y que está entrando en inmunosenescencia, es decir, que por la edad su sistema inmunitario responde peor a las infecciones. De hecho, sabemos que más del 20 % de los cánceres de cuello ocurren en mujeres por encima de los 70. Tenemos que incidir en este aspecto para que se utilice la protección.

    Newsletter: suscríbete