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«Si se nota una palpitación, siempre hay que consultarlo con el médico»

Los latidos de nuestro corazón deben ser rítmicos, armónicos. Un concierto perfecto sin notas discordantes. Cuando estas aparecen pueden hacerlo como algo esporádico o conformando una melodía anómala que resulta imprescindible corregir. Solo los expertos podrán establecer si es algo sin importancia o preocupante, aunque la doctora Margarita Regueiro, cardióloga de Ribera-Polusa, aporta una primera orientación.

¿Qué son las palpitaciones?


Se trata de la percepción del latido cardiaco más fuerte o más rápido de lo habitual. Puede ser el ritmo normal del corazón que se acelera en respuesta a una situación de estrés, pero puede ser también la expresión de una arritmia.

¿Y la arritmia? 

La arritmia es una alteración del ritmo cardiaco. En condiciones normales, este ritmo lo dirige el nódulo sinusal, situado en la aurícula derecha, que genera un estímulo que se distribuye al resto del músculo cardiaco y se produce el latido. Es el marcapasos fisiológico, el director de orquesta que marca un ritmo regular (la distancia entre latidos es similar) y ajusta la frecuencia cardiaca según las necesidades de nuestro cuerpo, acelerando o decelerando de forma gradual y progresiva. En reposo, la frecuencia cardiaca oscila entre 60 y 100 latidos por minuto (LPM) –en deportistas puede ser inferior– y suele bajar durante la noche. Hablamos de bradicardia cuando la frecuencia es inferior a 60 y de taquicardia cuando sube de 100.

Esto es así en reposo, ¿qué pasa cuando estamos activos?

Cuando empezamos a caminar la frecuencia se acelera y si nos ponemos a correr lo hace aún más, pudiendo superar los 150-180 LPM. Ahí podemos notar palpitaciones y taquicardia, pero se trata de una respuesta fisiológica, lo que llamamos taquicardia sinusal. Al descansar, la frecuencia vuelve a bajar progresivamente hasta el nivel basal. Cualquier situación de estrés que sufra nuestro organismo puede desencadenar este tipo de taquicardia: un susto, ansiedad, anemia, fiebre, alteraciones tiroideas, cualquier enfermedad grave…

Cualquier situación de estrés que sufra nuestro organismo puede desencadenar una taquicardia

Cualquier situación de estrés que sufra nuestro organismo puede desencadenar una taquicardia

La arritmia preocupante es otra.

La arritmia surge cuando el nódulo sinusal deja de ejercer como director del ritmo y toman la ‘batuta’ otro grupo de células situadas en cualquier otro punto del corazón (foco ectópico). Este nuevo foco puede intervenir generando uno o varios latidos, que a veces se alternan con el normal (sinusal), pero en ocasiones bloquean totalmente el nódulo sinusal y dirigen el ritmo generando una taquicardia que puede durar de segundos a horas. Dependiendo de cual sea la localización de este nuevo foco, hablamos de arritmias auriculares-supraventriculares y ventriculares. Volviendo al símil de la orquesta: puede que uno o varios músicos en distintas localizaciones de vez en cuando toquen notas desafinadas, pero manteniendo la misma melodía de base (nota desafinada=extrasistolia) o puede que uno de esos músicos coja la batuta por completo y cambie radicalmente el ritmo, más rápido, anulando al director inicial (taquicardia).

¿Cómo percibe estas arritmias el paciente?

Esto es algo que depende del paciente y del tipo de arritmia. Las más frecuentes son las extrasístoles: latidos aislados, sueltos, que aparecen en medio de un ritmo con latidos normales. Todos tenemos alguna y no suelen dar síntomas. Se pueden detectar al hacer un electrocardiograma, al mirar el pulso o la tensión arterial. Cuando dan síntomas suele describirse como un ‘vuelco’, uno o varios latidos aislados más fuertes, a menudo seguidos de una sensación de paro o pausa en el pulso. En el caso de taquicardia, suelen referir palpitaciones en el pecho o en el cuello, con una sensación que describen como «va tan rápido que parece que el corazón se va a salir del pecho», esto puede ir acompañado de dificultad para respirar, mareo, pérdida de consciencia o dolor torácico. En esos casos, el paciente debe ser valorado con urgencia.

¿Siempre se deben consultar este tipo de síntomas?

Sí, si el paciente nota palpitaciones debe consultarlo siempre, después el médico decidirá qué estudios hacer y una vez realizados se podrá valorar su importancia y si procede instaurar un tratamiento.

Con una arritmia, la prueba básica y fundamental es el electrocardiograma

¿Qué pruebas habrá que realizar para establecer el diagnóstico?

La prueba básica y fundamental es el electrocardiograma (ECG), que es el que nos dice si se trata o no una arritmia y de qué tipo. El problema es que la prueba debe realizarse en el mismo instante en que el paciente nota las palpitaciones. Esto no siempre es fácil, ya que a menudo los síntomas son esporádicos. Para ello tenemos la opción de colocar un monitor holter ECG de 24-48 horas, de siete días… El holter es una grabadora con una tarjeta de memoria que guarda para su posterior análisis el registro ECG. Hay sistemas de monitorización más prolongados para casos seleccionados. También pueden ser útiles algunos smarthwatch y aplicaciones móviles (Kardia) que consiguen registros electrocardiográficos más inmediatos.

El electrocardiograma es el estudio básico, pero pueden ser necesarios otros.

Sí, son necesarias otras pruebas para descartar una enfermedad cardiaca subyacente, como el ecocardiograma. En algunas ocasiones puede ser necesaria una resonancia cardiaca para completar el estudio y/o una prueba de esfuerzo para ver el comportamiento de las arritmias con el ejercicio. No debe faltar una analítica básica con estudio de hormonas tiroideas y, en casos seleccionados, puede ser útil un estudio genético.

¿Cómo se trata una taquicardia?

En una taquicardia sinusal, los esfuerzos deben ir dirigidos a tratar la patología o situación de base que la genera (estrés, ansiedad, infección…). Las extrasístoles, sin cardiopatía de base y asintomáticas, no precisan tratamiento, y si dan palpitaciones se pueden tratar con fármacos (betabloqueantes). Si hubiera cardiopatía de base (enfermedad valvular, coronaria…) ya habría que abordarla de forma específica. En el caso de extrasístoles muy frecuentes, sintomáticas o que alteran la función del corazón y en el caso de taquicardias, hay que considerar la realización de un estudio electrofisiólogico: a través de las venas y mediante el uso de catéteres se accede al interior del corazón, allí se identifican los focos que generan las arritmias y se aplica calor o frío, creando cicatrices (ablación). En el caso de la orquesta, sería localizar a los músicos que desafinan o cambian el ritmo, retirar el instrumento y devolver la batuta al director (nódulo sinusal). Es un tratamiento con intención curativa. 

Más información en: Ribera-Polusa