Noticia publicada por El Progreso Salud
- No puede existir un estilo de vida saludable sin actividad física. El ejercicio tiene muchas virtudes, pero también algunos riesgos. Ahí entra en juego la traumatología deportiva, que desempeña un doble papel, preventivo y curativo, como explica el especialista Óscar Gayoso
¿Cuáles son los objetivos de la traumatología deportiva?
Nuestro objetivo es facilitar la práctica deportiva en general, desde los aficionados hasta los profesionales. Esto se hace previniendo las lesiones o identificando los problemas del deportista y dándoles solución.
Sus pacientes tienen un perfil diferenciado, con un punto de partida y unos requerimientos propios. ¿Los podría concretar?
Yo diría que tenemos dos grandes grupos de pacientes. Uno en el que la exigencia deportiva es relativa y que lo que quieren es disfrutar de la actividad y, por tanto, son un poco perezosos a la hora de prepararse físicamente. En estos es en los que tenemos que solucionar la patología e insistir en hacer ejercicios para prevenir las lesiones. En el otro grupo, la exigencia es máxima, y por eso lo que quieren es mejorar continuamente su rendimiento deportivo. Sus problemas suelen ser más complejos, porque ya tienen toda una historia detrás y en ocasiones hay que recurrir a tratamientos más agresivos.
El ránking de lesiones que ven en traumatología deportiva, ¿estaría encabezado por las de rodilla?
Dependiendo del deporte, cada uno tiene su propio ‘talón de Aquiles’. En el fútbol, por ejemplo, las lesiones de rodilla no son las más frecuentes, pero sí son las más graves.
¿Diría que también son las más complejas por las propias características de la articulación?
Efectivamente, es una articulación compleja y con unos requerimientos funcionales muy altos, y eso hace que alguna lesión provoque un descenso del nivel del deportista o incluso su retirada.
Una de las lesiones de rodilla más frecuentes es la rotura de ligamentos cruzados, ¿en qué consiste?
En la rodilla tenemos el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior. El que se lesiona más frecuentemente es el primero de ellos y su lesión puede consistir desde una simple elongación (esguince), que se va a curar sin problema, hasta una rotura completa, en la cual la rodilla pierde su principal estabilizador. Esto implica que para determinadas actividades (sobre todo en deportes que impliquen movimientos combinados de la rodilla), el deportista se vea limitado para su realización.
La reparación quirúrgica de un ligamento roto se hace mediante artroscopia. Este se sustituye por otra estructura del cuerpo que va a cumplir la misma función
¿Qué opciones terapéuticas existen?
Aquí es importante considerar la edad del paciente, su anatomía y el deporte que practica. En deportistas ya veteranos, que practiquen deportes como bicicleta o running (sin grandes demandas de la rodilla), inicialmente se podría optar por un tratamiento conservador (con ejercicios de recuperación muscular) y en muchos casos no será necesario pasar por quirófano. Sin embargo, en pacientes jóvenes o que practiquen deportes de alta exigencia para la rodilla (fútbol, baloncesto…) es fundamental reparar quirúrgicamente la lesión. Recientemente se ha descrito un protocolo de tratamiento conservador (para conseguir la cicatrización del ligamento), pero que solo se puede aplicar en casos muy concretos.
¿Cómo se hace esa reparación quirúrgica?
Es una intervención que hacemos mediante artroscopia –a través de unos orificios pequeños en la articulación, para así dañarla lo menos posible– en la que se sustituye el ligamento roto por otra estructura del cuerpo que va a cumplir la misma función. Habitualmente usamos tendones del paciente, aunque en algún caso se puede recurrir a tejido de donante. El proceso de cicatrización y adaptación de este nuevo ‘ligamento’ es de al menos cuatro o cinco meses.
Tras la cirugía, ¿cuánto depende de la rehabilitación el que el paciente recupere la funcionalidad de la articulación?
Pues si la cirugía es importante, yo te diría que la rehabilitación lo es otro tanto. Sobre todo, si el deportista quiere volver al nivel previo a la lesión.
Si la cirugía es importante, yo te diría que la rehabilitación lo es otro tanto
¿Cuánto tiempo de recuperación va a tener ese deportista que ha sido intervenido por una rotura de ligamentos antes de retomar la actividad?
Actualmente, no recomendamos la incorporación a deportes de contacto antes de que hayan transcurrido nueve meses. Y eso, siempre que el paciente pase unos test físicos para ver cómo se ha recuperado. Para otros deportes menos exigentes, la incorporación se podría acortar.
¿Esta lesión presenta riesgo de reincidencia?
Desafortunadamente, sí. En la literatura científica se describe entre un 6% y un 10% de reincidencia en la rotura. La noticia positiva es que esta tendencia está bajando, al mejorar tanto nuestra técnica quirúrgica como los posteriores tratamientos de rehabilitación o readaptación. Los profesionales de la medicina debemos estar en continua investigación y formación, para ofrecer lo mejor a nuestros pacientes.