«Hay opciones más novedosas que Viagra, pero ninguna la ha sustituido como ‘gran revolución»

Noticia publicada por El Progreso Salud

  • Dos de cada diez hombres sufren disfunción eréctil, aunque a partir de los 60-70 años la cifra se dispara hasta cinco de cada diez. Las repercusiones de este problema van más allá del ámbito sexual, como explica Ángel Núñez, urólogo de Ribera Polusa, por eso es importante encontrar el tratamiento indicado en cada caso

¿Qué es la disfunción eréctil?
La disfunción eréctil (DE) se define como la incapacidad persistente parar lograr y mantener una erección suficiente para conseguir una relación sexual satisfactoria. El criterio de ‘suficiente’ está ligado a la satisfacción sexual, no a un estándar anatómico o de tiempo. No se trata de un problema aislado, que es lo que coloquialmente se conoce como ‘gatillazo’, sino mantenido en el tiempo. En medicina se ha abandonado el término ‘impotencia’, por su carácter peyorativo, y se prefiere el de disfunción eréctil.

Con la edad, ¿siempre va a aparecer este problema?
No, no se presenta siempre con la edad. Es común, pero no inevitable, ya que muchos hombres mayores tienen erecciones satisfactorias. Es cierto que la probabilidad se incrementa, porque con el envejecimiento disminuye la testosterona y aumentan los factores de riesgo, como enfermedad cardiovascular, hipertensión o diabetes. La disfunción eréctil se presenta a cualquier edad, siendo más frecuente con el paso de los años, y las causas son diferentes. Afecta a un 52% de los varones mayores de 60 años, frente a un 5% de los de 25-39 años. Para evitarla se recomienda tener hábitos de vida saludables, la práctica de ejercicio físico regular, el control del peso y la hipertensión, evitar fumar y un buen manejo del estrés.

El envejecimiento implica cambios en la respuesta sexual masculina, ¿qué es normal y qué no lo es?
Efectivamente, en la respuesta sexual masculina hay cambios que son normales y que no implican un problema médico. Son cambios normales o esperables que se necesite un mayor tiempo para lograr la erección, menos rigidez que en la juventud, mayor tiempo de recuperación entre erecciones, erecciones matutinas menos frecuentes, volumen eyaculatorio reducido o detumescencia más rápida tras el orgasmo. En cambio, no son cambios normales la incapacidad persistente para lograr o mantener la erección, dolor o curvatura progresiva del pene (enfermedad de Peyronie) o la disminución marcada del deseo sexual.

La disfunción eréctil no siempre se presenta con la edad. Es común, pero no inevitable, ya que muchos hombres mayores tienen erecciones satisfactorias

Los pacientes con disfunción eréctil tienen distintas opciones de tratamiento.
El tratamiento de primera elección, y el más utilizado, son los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (IPDE-5), al que pertenecen el sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo y avanafilo. Se toman por vía oral antes de la actividad sexual y actúan facilitando el flujo sanguíneo hacia el pene. Precisan que exista estímulo sexual para actuar y tiene perfiles de inicio y duración distintos. Estos fármacos no deben combinarse con nitratos (medicación cardíaca), ni ser empleados por pacientes con hipotensión grave o enfermedades cardíacas no controladas. Siempre debe haber supervisión médica. 

Esos son los fármacos más utilizados, pero no son los únicos. Hay más opciones, válidas también para pacientes que no pueden recurrir a los IPDE-5.
Así es, y en los casos en que el paciente no responde a los IPDE-5 o en los que estos estén contraindicados, se utilizan tratamientos locales a base de alprostadil, una prostaglandina que relaja el músculo liso eréctil, favoreciendo la erección y la entrada de sangre a los cuerpos cavernosos. A diferencia de los anteriores, no precisan de excitación sexual y son efectivos en casos de daño vascular grave. Existen dos vías de administración: en inyección intracavernosa (más eficaz y de acción rápida) y en crema/gel intrauretral (menos invasivo, pero menos eficaz). También está la opción de los tratamientos hormonales, en caso de déficit de testosterona. No es un tratamiento de la disfunción eréctil, pero puede ayudar si se han confirmado niveles de testosterona bajos. Existe testosterona en gel, en parches o inyectable.

En los últimos años se ha avanzado en la combinación de distintos tratamientos para dar una solución a los casos resistentes

La comercialización del sildenafilo, el principio activo de la Viagra, en 1998, fue una auténtica revolución. ¿Hay opciones más novedosas?
Sí, hay opciones más novedosas, pero ninguna ha sustituido a los IPDE-5 como ‘gran revolución’. Existen formulaciones nuevas, combinaciones terapéuticas y terapias regenerativas en investigación. En este mismo grupo, el tadalafilo tiene una duración mayor, de hasta 36 horas, por lo que permite más espontaneidad, y el vardenafilo tiene una duración similar, pero algunos pacientes lo toleran mejor. El más reciente es el avanafilo, que actúa de forma más rápida y se puede tomar con alimentos. También tenemos el alprostandil, con una formulación en crema relativamente reciente que tiene la ventaja que es más sencilla de aplicar y menos invasiva que la inyección, aunque menos efectiva. En los últimos años se ha avanzado en la combinación de tratamientos para casos resistentes: IPDE-5 + alprostadil, IPDE-5 + testosterona (si hay déficit) o IPPDE-5 + terapia psicológica. En cuanto a tratamientos no farmacológicos, existen prótesis peneanas más avanzadas, sistemas de vacío novedosos o ondas de choque a baja intensidad.

Aunque ha habido intentos, las mujeres no cuentan con un equivalente eficaz. ¿Se llegará a lograr?
En el hombre, la erección depende fundamentalmente de un mecanismo vascular concreto, donde actúan los IPDE-5, pero la respuesta sexual femenina es más compleja, ya que intervienen factores hormonales, neurológicos, emocionales y vasculares, por lo que no veo factible encontrar un equivalente femenino a la Viagra. En la actualidad hay líneas de investigación muy activas que están avanzando en tres direcciones: modular el deseo, mejorar la excitación y regenerar tejido genital.