Fernando González del Castillo, cirujano y traumatólogo: «La artrosis puede afectar al pulgar a partir de los 35 años»

Noticia publicada por el Progreso

La rizartrosis, que es como se denomina el desgaste de la articulación de la base del pulgar, es una afección común. No solo en mayores, también en personas jóvenes. Ese tipo de artrosis fue la responsable de que Rafa Nadal tuviese que pasar por quirófano en la despedida del 2025

En la despedida del 2025, Rafa Nadal necesitó pasar por quirófano. Al tenista le fue colocada una prótesis en la base del pulgar de la mano derecha debido a la artrosis severa que sufría en esta articulación. La rizartrosis es una afección común, también en pacientes jóvenes, tal y como señala Fernando González del Castillo, cirujano y traumatólogo de Ribera Polusa, estimándose que afecta a un 21% de la población mayor de 40 años, una incidencia que alcanza el 91% a partir de los 80 años.

Recientemente, el tenista Rafa Nadal se sometía a una intervención quirúrgica para corregir una artrosis severa en su mano derecha. En pacientes jóvenes, ¿cuál es la causa de este problema? 
La artrosis implica un desgaste de las superficies de contacto entre dos huesos. Es, por tanto, un desgaste de la superficie articular. Hay múltiples motivos que la pueden provocar en pacientes jóvenes, desde patología reumática o inflamatoria, hasta causas mecánicas como microtraumatismos repetitivos o hiperlaxitud, que lleva a la articulación a posiciones exageradas que favorecen su desgaste. 

El desgaste también aparece por envejecimiento, ¿desde qué edad se manifiesta? 
La rizartrosis, que es como se denomina el desgaste de la articulación de la base del pulgar o trapecio metacarpiana, puede aparecer desde edades muy tempranas, desde los 35-40 años, aunque las manifestaciones visibles en radiografías tardan más en apreciarse. 

Los primeros síntomas de rizartrosis se pueden percibir en forma de dolor, en acciones tan cotidianas como utilizar una llave para abrir una puerta, sacar un plato del lavaplatos o tirar de un libro por el lomo al retirarlo de la estantería 

¿Cómo se manifiesta ese daño en la articulación trapecio-metacarpiana? 
El desgaste del cartílago articular se manifiesta con dolor, crujidos, sensación de bloqueo, inflamación de la articulación, deformidad… Estos síntomas se perciben, sobre todo, en el movimiento de pinza digital, entre los dedos índice y pulgar. Por ejemplo, en acciones tan cotidianas como utilizar una llave para abrir una puerta, sacar un plato del lavaplatos o tirar de un libro por el lomo al retirarlo de la estantería. 

Al progresar el daño, ¿qué va a ir percibiendo el paciente? 
Primero notará dolor e inflamación de forma ocasional. Los crujidos, la sensación de recolocación, los bloqueos… son posteriores. Finalmente, también se produce la deformidad del pulgar. 

¿Siempre es necesario operar? 
No, al menos en los casos menos evolucionados. El paciente puede modificar algunos agarres y formas de trabajar y los profesionales podemos infiltrar con corticoides (antiinflamatorios), con ácido hialurónico o con factores de crecimiento. Estas medidas ya han demostrado su eficacia en otras articulaciones grandes, aunque su validez en esta pequeña, pero importante, articulación todavía está en debate. En los inicios de la enfermedad, las órtesis o férulas que recolocan el pulgar y su base en una posición mecánicamente más favorable son la mejor solución

En la operación, ¿cómo actúa el cirujano para corregir el daño?
Hay cirugías que intentan estabilizar la articulación o recolocarla para que trabaje de forma más favorable. Otras veces, la cirugía consiste en sustituir las superficies dañadas por una prótesis mecánica interna, como las que se ponen en la cadera. En ocasiones, y en función de la profesión del paciente o del tipo de solicitación mecánica al que está sometido el pulgar, lo más indicado es anular la articulación, fijando las superficies con una artrodesis. Esto ofrece gran estabilidad y fuerza, pero lo hace a costa de perder movilidad. En los casos más severos, lo que hago es retirar el trapecio, que es el hueso que tiene dañadas sus superficies, y suspendo el pulgar con un columpio hecho con los propios ligamentos del paciente o con un sistema sintético.  

Tras los distintos supuestos quirúrgicos, ¿cómo va a ser la recuperación? 
La recuperación, obviamente, varía en función de la solución ofrecida, pero se puede decir que tras un periodo de inmovilización que oscila entre tres y seis semanas, se retoma el uso del pulgar, aunque hay que evitar forzar la pinza digital durante los primeros tres meses.  

En los inicios de la enfermedad, la mejor solución son las órtesis o férulas que recolocan el pulgar y su base en una posición mecánicamente más favorable

¿La cirugía corrige definitivamente el problema? 
En realidad, se puede decir que el dolor queda resuelto y que el pulgar vuelve a ser útil. Si entendemos que la mano es el instrumento último por excelencia y que el pulgar representa el 50% de la función de la mano, recuperar el pulgar como algo indoloro, con su función, estable, fuerte… es recuperar calidad de vida. 

La prevención siempre es la mejor herramienta. ¿Qué consejo le daría a alguien que esté sufriendo molestias en la mano?  
Que consulte con un especialista, que en este caso sería un cirujano de mano. En ocasiones, la solución es sencilla sin llegar a una cirugía: basta una órtesis o modificar una actividad; en otras, sí será necesario operar y entonces la solución debe ser a la carta, en función de la edad, de que la mano sea o no la dominante, de la profesión o solicitación mecánica, etc…