Noticia publicada por El Progreso Salud
La primera semana del mes de marzo lleva la atención hacia el oído, ya que incluye la conmemoración del Día Mundial de la Audición, que este año se ha marcado como objetivo concienciar de la importancia de un diagnóstico y una intervención tempranos para que ningún niño se quede atrás debido a un problema de oído o audición, según explica el doctor Miguel Mayo, responsable de Otorrinolaringología de Ribera-Polusa
La pérdida de audición no solo afecta a la capacidad auditiva del niño, sino que también impacta significativamente en el habla, el lenguaje y el desarrollo cognitivo y social, lo que suele dar lugar a peores resultados académicos, a un deterioro de las perspectivas de empleo y a desventajas económicas a largo plazo.
Revisión del recién nacido
La primera revisión es obligatoria, ya que se trata del cribado auditivo neonatal que se hace nada más nacer el bebé. «A partir de ahí, yo recomiendo una revisión completa antes de empezar la escolarización a los tres años y siempre que haya sospecha por procesos catarrales recurrentes o retraso en el habla», indica el doctor Miguel Mayo, responsable del servicio de Otorrinolaringología del hospital Ribera Polusa.
«Hay diversas situaciones, tanto en casa como en el aula, a las que debemos estar atentos: un niño que no atiende cuando se le llama de espaldas o desde otra habitación, si no empieza a hablar a la edad habitual o pronuncia mal (dislalias), si pone el volumen de la televisión o de los dispositivos muy alto de forma sistemática o si deja de participar en juegos grupales porque no sigue la conversación», indica el especialista, quien remarca que «un problema de audición a veces se confunde con falta de interés o TDAH, cuando el problema es que el niño no oye bien».
«Hay señales de alerta a las que debemos prestar atención: un niño que no atiende cuando se le llama de espaldas, que no empieza a hablar a la edad habitual o pone el volumen de la televisión demasiado alto»
«Sin duda, vivimos en un mundo más ruidoso para los más pequeños, y también para los adultos. El ruido ambiental urbano, los juguetes que emiten sonidos por encima de los decibelios permitidos y la contaminación acústica digital (tablets, móviles) hacen que el sistema auditivo de los niños esté en alerta constante, sin los periodos de silencio necesarios para su descanso sensorial», comenta el doctor Mayo.
Opciones de tratamiento
Las opciones de tratamiento en caso de problemas y patologías han avanzado mucho. Así, están «desde los drenajes transtimpánicos, que nos ayudan a evacuar moco acumulado en los casos de otitis media serosa, hasta la tecnología en audífonos e implantes cocleares, que hoy permiten que niños con sordera profunda tengan un desarrollo del lenguaje prácticamente idéntico al de un niño oyente», enumera el doctor Mayo. «También hemos mejorado en tratamientos y en la identificación del problema de esa pérdida auditiva. El futuro pasa por terapias genéticas que puedan ayudar a niños sordos a recuperar la audición», avanza.
«Un problema de audición a veces se confunde con falta de interés o TDAH, cuando el problema es que el niño no oye bien»
Patologías
Entre las patologías que los médicos ven en consulta y que producen pérdida de audición, la reina indiscutible por su frecuencia es la otitis media serosa. El doctor Mayo explica que se trata de «una acumulación de moco detrás del tímpano (generalmente a causa de unas vegetaciones obstructivas o alergias), que produce una sordera de transmisión, como si el niño tuviera puestos unos tapones. También son frecuentes los tapones de cera y las otitis externas en época de piscina o de playa».
Los auriculares
El uso de todo tipo de auriculares se ha extendido exponencialmente, tanto entre los jóvenes, que los usan para escuchar música y jugar en línea, como en adultos, que los utilizan además para llamadas y reuniones de trabajo.
Ante la pregunta de si estos dispositivos afectan a la calidad de la audición, la respuesta del doctor Miguel Mayo es clara: «Rotundamente, sí», matizando que «el problema no es el casco en sí, sino el trinomio volumen alto, tiempo prolongado y proximidad al tímpano. El uso continuado puede generar fatiga auditiva y, a largo plazo, un daño irreversible en las células ciliadas del oído interno».
«El problema no son los auriculares en sí, sino el trinomio volumen alto, tiempo prolongado y proximidad al tímpano»
Recomendaciones para el día a día
Para mejorar la calidad auditiva de pequeños y mayores, el equipo de Otorrinolaringología del hospital Ribera Polusa comparte las siguientes recomendaciones de hábitos saludables.
- Regla del 60/60: no usar auriculares más de 60 minutos al día y no superar el 60% del volumen máximo del dispositivo.
- Adiós a los bastoncillos: el oído se limpia solo. Los bastoncillos solo empujan la cera, pudiendo causar tapones o lesionar el tímpano.
- Control de mocos: una nariz limpia y bien lavada con suero es la mejor prevención para las otitis.
- Protección en el agua: si el niño es propenso a otitis, resulta imprescindible el uso de tapones a medida en la piscina.
- Revisiones periódicas: ante la duda, siempre se debe consultar al especialista. No hay que esperar a que el niño acuse problemas en el colegio.