Esther Guijarro
Hospital Universitario del Vinalopó
“Siempre intento aportar mi granito de arena y estar cerca de la gente, que al final es lo que de verdad importa”
Las Hogueras de San Juan ocupan un lugar muy especial en la implicación social y cultural de Esther, que vive esta tradición como una forma de encuentro, convivencia y conexión con la comunidad. En 2024, tuvo el honor de representar a su hoguera, Campoamor, como Belleza, una experiencia que le permitió acercar la fiesta a muchas personas y contribuir activamente a dar visibilidad a una de las celebraciones más representativas de Alicante.
Esther continúa vinculada a esta tradición en la que participa activamente promoviendo la convivencia y el espíritu festivo, demostrando su compromiso social y vocación por trabajar con y para la comunidad, fomentando valores de accesibilidad y participación ciudadana.
A través de su labor, Esther contribuye a fortalecer el tejido social y a mantener vivas las tradiciones que forman parte de la identidad alicantina. Su trabajo pone de manifiesto que, más allá de la formación profesional, lo verdaderamente importante es la vocación, la empatía y la capacidad de implicarse con las personas y su entorno.
“Estas experiencias me permiten aprender cada día de la gente que me rodea y aportar, desde mi profesión y desde la fiesta, algo positivo a la comunidad. Las Hogueras son también un espacio para construir vínculos, compartir y mantener viva nuestra cultura”, comenta Esther.
Sonia Torres
Hospital Ribera Polusa
“Somos un grupo de 8 y nos emociona cuando nos sale a todos al unísono."
La pandereta es uno de los instrumentos más emblemáticos de la cultura gallega y, para nuestra compañera Sonia, se ha convertido en mucho más que una afición. Hace ya dos años decidió empezar clases y desde entonces forma parte de un grupo con el que comparte música, aprendizaje y muchas emociones.
“Voy dos días a la semana, una horita, y cuando puedo practico en casa también con mi hija, que toca la pandereta incluso mejor que yo”, nos cuenta entre risas. Un momento especial que se ha convertido en una forma de compartir tiempo juntas y mantener viva una tradición.
En su grupo son ocho personas y uno de los momentos más especiales llega cuando todo encaja y consiguen tocar al unísono. “Nos emociona cuando nos sale a todos a la vez. Creo que ya tenemos todos una buena adicción…”, concluye Sonia. Una afición que no solo conecta con la música y la cultura, sino también con el disfrute compartido, la constancia y la satisfacción de aprender algo nuevo en equipo.