- La OMS recomienda que los azúcares libres no superen el 10% del aporte energético diario y muchas de las bebidas estimulantes superan la cantidad recomendad incluso con menos de 250ml.
- El Dr. Carreño, responsable de la Unidad de tratamiento de Conductas Adictivas, detecta un aumento de casos de dependencia a este tipo de bebidas entre jóvenes.
- Su efecto desinhibidor favorece el consumo paralelo de alcohol, cannabis y otros estimulantes.
Ante el elevado consumo de bebidas estimulantes, especialmente entre población adolescente, y sus potenciales riesgos para la salud, los expertos recomiendan implementar medidas que limiten su acceso y atractivo. Entre ellas destacan la restricción de venta a menores, el refuerzo del control publicitario y la adopción de una denominación más ajustada a su composición real. Durante la última comparecencia informativa sobre el proyecto de ley de bebidas energéticas en Asturias, el Hospital Ribera Covadonga participó respaldando estas recomendaciones.
Dichas advertencias se apoyan en el impacto que las bebidas estimulantes tienen sobre el sistema nervioso central. Aunque se comercializan como refrescos por no contener alcohol, incluyen sustancias altamente estimulantes como cafeína, guaraná o ginseng. La mayor parte de sus efectos se deben a la cafeína: para un adulto sano, a ingesta diaria recomendada no debe superar los 400mg, pero una sola lata de 250ml ya sólo puede aportar entre 80 y 100mg, y los formatos de 500ml alcanzan los 160 – 200mg. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria considera bebidas energéticas aquellas que contienen más de 15mg de cafeína por 100ml. El principal problema no es el consumo ocasional, sino que las personas usuarias, especialmente aquellas con dependencia, rara vez se limitan a una sola bebida al día.
A ello se suma su elevado contenido en azúcar. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres no superen el 10% de la ingesta energética diaria, e idealmente menos del 5% para obtener beneficios en salud, lo que equivale a menos de 250ml de bebida azucarada al día. Este exceso de azúcar, junto con su potencial adictivo, explica el aumento de consultas relacionadas con este consumo en las Unidades de Tratamiento de Conductas Adictivas.
Pese a su denominación, el aporte energético real de estas bebidas es muy bajo, prácticamente nulo en las versiones sin azúcar, y su consumo responde fundamentalmente a sus efectos estimulantes y euforizantes. Estos efectos incrementan además el riesgo de consumo combinado con otras sustancias, como cannabis, otros estimulantes y, especialmente, alcohol.
El consumo entre adolescentes resulta especialmente preocupante: casi la mitad de los jóvenes de entre 14 y 18 años consume este tipo de bebidas de forma habitual y uno de cada cinco las mezcla con alcohol, según datos de las encuestas ESTUDES y EDADES del Plan Nacional sobre Drogas. Esta realidad adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el cerebro no completa su desarrollo hasta los 21 – 23 años.
En este contexto, el Hospital Ribera Covadonga participó en la comparecencia informativa sobre el proyecto de ley de bebidas energéticas en Asturias, con la intervención del Dr. Eduardo Carreño, responsable de la Unidad de Tratamiento de Conductas Adictivas del centro.