- La ginecóloga de la Clínica Ribera Mestalla destaca la importancia de escuchar, diagnosticar y tratar correctamente el dolor genital en la mujer, con técnicas como neuromoduladores, terapia hormonal y cuidados regenerativos
- Advierte que “el dolor en la zona íntima de la mujer no debe normalizarse ni tratarse de forma superficial a ninguna edad”
La doctora Ana Marbella Muñoz Jaramillo, ginecóloga de la clínica Ribera Mestalla y especialista en Ginecología Regenerativa, advierte que “el dolor en la zona íntima de la mujer no debe normalizarse ni tratarse de forma superficial a ninguna edad”. “Cuando una paciente acude a consulta diciendo que tiene dolor, hay que escucharla y dedicarle tiempo, explorarla y buscar la causa real. No basta con recetar un analgésico”, asegura con convicción.
Desde su consulta, la doctora Muñoz aborda esta problemática, más común de lo que se piensa, mediante un enfoque integrativo y personalizado. “Lo fascinante de este tipo de Medicina es que te permite entender qué hay detrás del dolor y tratar a la paciente desde el origen del problema”, explica.
Causas del dolor íntimo
Entre las causas más frecuentes del dolor íntimo, la especialista destaca el vaginismo, una afección que provoca dolor incluso ante el mínimo roce, como al insertar un tampón o realizar una revisión ginecológica. Puede presentarse tanto en mujeres jóvenes como en pacientes que, tras la menopausia y una disminución del estrógeno vaginal, desarrollan dolor en sus relaciones sexuales. “El dolor genera miedo, el miedo tensión muscular, y esto se convierte en un círculo vicioso”, advierte la doctora.
Para estos casos, la clínica utiliza, entre otras técnicas, neuromoduladores, que relajan la musculatura vaginal y permiten romper el ciclo dolor-miedo-tensión. “Es una ventana terapéutica de aproximadamente seis meses que la paciente debe aprovechar para aprender a reconectar con su cuerpo y disfrutar de relaciones sin dolor”, añade.
Pero más allá del vaginismo, el dolor íntimo puede deberse a otros factores como sequedad vaginal, infecciones recurrentes, alteraciones hormonales o inflamación crónica no tratada. “He atendido a pacientes mayores que no podían ni sentarse del dolor. Es fundamental informar, prevenir y cuidar esa zona no solo por las relaciones sexuales, sino por la calidad de vida y el bienestar general de la mujer”, subraya.
Dolor pélvico crónico: un enfoque integrativo
En este contexto, la ginecóloga de la clínica Ribera Mestalla también pone el foco en el dolor pélvico crónico (DPC), una condición frecuente y compleja, definida como dolor en la pelvis de más de 3 a 6 meses de evolución. “No es solo un síntoma, sino una entidad que impacta de forma significativa en la calidad de vida de las pacientes”, explica.
Su origen suele ser multifactorial, con causas que pueden coexistir, según explica, incluyendo patologías ginecológicas como la endometriosis, así como factores urológicos, digestivos, musculares y neuropáticos. Además, el DPC presenta un importante componente biopsicosocial. “El dolor no depende únicamente de lesiones estructurales, sino también del procesamiento del sistema nervioso y de factores emocionales como el estrés o la ansiedad”, señala.
Desde la Ginecología regenerativa, el abordaje se centra en restaurar la función tisular, modular la inflamación y mejorar el equilibrio del entorno pélvico. En este sentido, la doctora Marbella insiste en la necesidad de un tratamiento individualizado y multimodal, que combine fármacos, fisioterapia del suelo pélvico, apoyo psicológico y cambios en el estilo de vida. “El enfoque integrador permite abordar el problema de forma global y mejorar de manera real la calidad de vida de la paciente”, apunta.
Prevención y tratamientos personalizados
En su consulta, la doctora Muñoz emplea tratamientos regenerativos y hormonales locales, como cremas específicas con estrógenos, que ayudan a mantener la mucosa vaginal en buen estado, prevenir infecciones y evitar futuras complicaciones. “Muchas pacientes que acaban de empezar la etapa de la menopausia creen que están bien, pero si no se tratan, en unos años pueden tener problemas serios. Nuestro objetivo es informar, tratar y prevenir a tiempo”, concluye.
La doctora Marbella insiste en que “cada mujer es única y debe ser escuchada sin juicios ni prejuicios”. Por eso, añade, su enfoque combina conocimientos ginecológicos, psicológicos y regenerativos, ofreciendo una atención completa y humana a lo largo de todas las etapas de la vida de la mujer.