La aterosclerosis es una de las principales causas de las enfermedades cardiovasculares, responsables de un elevado porcentaje de morbimortalidad a nivel mundial. Se trata de un proceso progresivo y silencioso que afecta a las arterias, reduciendo el flujo sanguíneo y aumentando el riesgo de sufrir infartos, ictus y otras complicaciones graves.
En este artículo te explicamos qué es la aterosclerosis, cómo se desarrolla, cuáles son sus causas, qué tratamientos existen y qué medidas puedes adoptar para prevenirla y proteger tu salud cardiovascular.
¿Qué es la aterosclerosis?
La aterosclerosis es una enfermedad de las arterias caracterizada por la acumulación de placas de ateroma en la pared interna de los vasos sanguíneos. Estas placas están formadas principalmente por colesterol, lípidos, calcio y células inflamatorias.
Con el tiempo, estas acumulaciones provocan un estrechamiento y endurecimiento de las arterias, dificultando el paso de la sangre rica en oxígeno hacia los órganos y tejidos. Si una placa se rompe, puede formarse un trombo que obstruya completamente la arteria, desencadenando un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular.
Diferencias entre aterosclerosis y arterioesclerosis
Aunque a menudo se usan como sinónimos, no son exactamente lo mismo:
- Aterosclerosis: es un tipo concreto de arterioesclerosis y se refiere específicamente a la formación de placas de ateroma en la pared arterial.
- Arterioesclerosis: término más amplio que describe el endurecimiento y pérdida de elasticidad de las arterias, asociado al envejecimiento y a otros factores.
La aterosclerosis es, por tanto, la forma más relevante y peligrosa desde el punto de vista cardiovascular.
Causas principales de la aterosclerosis
La aterosclerosis es una enfermedad multifactorial. Entre sus principales causas y factores de riesgo se encuentran:
- Colesterol LDL elevado (colesterol “malo”)
- Hipertensión arterial
- Diabetes mellitus
- Tabaquismo
- Sedentarismo
- Obesidad y sobrepeso
- Dieta rica en grasas saturadas y ultraprocesados
- Estrés crónico
- Edad avanzada
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular
Todos estos factores favorecen el daño del endotelio, la capa interna de las arterias, iniciando el proceso aterosclerótico.
Tratamiento de la aterosclerosis
El tratamiento de la aterosclerosis tiene como objetivo frenar la progresión de la enfermedad, reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y mejorar la calidad de vida del paciente. Suele combinar cambios en el estilo de vida con tratamiento médico.
Práctica regular de actividad física
El ejercicio físico regular:
- Mejora el perfil lipídico (aumenta el HDL y reduce el LDL)
- Ayuda a controlar la presión arterial
- Reduce la inflamación
- Favorece el control del peso
Se recomienda actividad física aeróbica moderada al menos 150 minutos por semana, adaptada a la situación clínica de cada persona.
Dieta saludable
Una alimentación equilibrada es clave para prevenir y tratar la aterosclerosis:
- Priorizar frutas, verduras y legumbres
- Consumir pescado azul y aceite de oliva
- Reducir grasas saturadas y trans
- Limitar azúcares y sal
- Evitar ultraprocesados
La dieta mediterránea es uno de los modelos más recomendados para la salud cardiovascular.
Control de factores de riesgo
El control estricto de los factores de riesgo es fundamental:
- Mantener cifras óptimas de colesterol
- Controlar la presión arterial
- Regular la glucosa en personas con diabetes
- Abandonar el tabaco
Estas medidas reducen de forma significativa la progresión de la enfermedad aterosclerótica.
Tratamiento farmacológico
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, el médico puede prescribir:
- Estatinas para reducir el colesterol LDL
- Antihipertensivos
- Antidiabéticos
- Antiagregantes plaquetarios (como la aspirina) en pacientes seleccionados
El tratamiento siempre debe individualizarse según el perfil de riesgo del paciente.
Tratamiento quirúrgico
En casos avanzados, puede ser necesario recurrir a procedimientos invasivos:
- Angioplastia con stent
- Cirugía de bypass coronario
- Cirugía vascular periférica
Estas intervenciones mejoran el flujo sanguíneo y reducen el riesgo de complicaciones graves.
Importancia del diagnóstico médico personalizado
La aterosclerosis puede avanzar durante años sin producir síntomas. Por ello, el diagnóstico precoz es fundamental, especialmente en personas con factores de riesgo.
Las pruebas más habituales incluyen:
- Análisis de sangre (perfil lipídico)
- Medición de la presión arterial
- Pruebas de imagen
- Pruebas funcionales cardíacas
Un enfoque personalizado permite adaptar el tratamiento y prevenir eventos cardiovasculares.
El colesterol como factor clave en la aparición de la aterosclerosis
El colesterol desempeña un papel central en el desarrollo de la aterosclerosis, especialmente el colesterol LDL, que se deposita en las paredes arteriales y favorece la formación de placas de ateroma.
Cifras de colesterol que debes conocer
- Colesterol total: idealmente < 200 mg/dl
- LDL: cuanto más bajo, mejor
- HDL: > 40 mg/dl en hombres y > 50 mg/dl en mujeres
- Triglicéridos: < 150 mg/dl
Estas cifras deben interpretarse siempre en el contexto clínico del paciente.
Valores ideales de LDL según el riesgo cardiovascular
- Riesgo bajo: LDL < 116 mg/dl
- Riesgo moderado: LDL < 100 mg/dl
- Riesgo alto: LDL < 70 mg/dl
- Riesgo muy alto: LDL < 55 mg/dl
En pacientes con cardiopatía isquémica, diabetes o antecedentes cardiovasculares, los objetivos son más estrictos.
¿Qué puedes hacer para reducir el riesgo de desarrollar aterosclerosis?
La prevención comienza con pequeños cambios sostenidos en el tiempo:
- Mantener una dieta cardiosaludable
- Hacer ejercicio regularmente
- No fumar
- Controlar el estrés
- Dormir adecuadamente
- Realizar revisiones médicas periódicas
La combinación de estas medidas reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar aterosclerosis y sus complicaciones.
En definitiva, la aterosclerosis es una enfermedad silenciosa pero potencialmente grave. Detectarla a tiempo y actuar sobre los factores de riesgo es clave para prevenir infartos, ictus y otras enfermedades cardiovasculares.
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