Efluvio telógeno

Se trata de una alteración del ciclo de crecimiento del pelo, por la cual de manera brusca, muchos folículos entran en fase de caída, provocando una pérdida llamativa y excesiva del cabello (se describe que más de 100 pelos al día). Esta caída es limitada y reversible tras un periodo de tiempo.
Esta patología es más frecuente en mujeres jóvenes, pero podríamos encontrarla en cualquier sexo y edad.

Causas

Esta caída de pelo intensa suele comenzar entre los 2 a 4 meses posteriores a la presencia de un desencadenante, aunque en algunos casos no se puede identificar claramente. Puede ser muy variado, como una situación de estrés importante, infección grave, parto, cirugías, suspensión de tratamientos, o déficits vitamínicos, entre otros. Actualmente entre las causas más frecuentes de efluvio encontramos la infección por Covid-19 o el estrés generado por la situación de confinamiento.

Síntomas

El síntoma fundamental es la caída muy intensa de cabello, encontrando mechones de pelo en la ducha, almohada o al cepillarnos el pelo. Esto puede producir cierta pérdida de densidad visible sobre todo a nivel de las entradas o al recoger el pelo en una coleta.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la exploración visual del paciente y una historia clínica detallada en busca de desencadenantes. Es importante el uso de tricoscopia, sobre todo para descartar otros procesos subyacentes (como alopecia androgénica) que nos dificultarían la recuperación de pelo espontánea tras este proceso.
Durante la consulta se podría realizar también un “pull test” con el que podríamos determinar la intensidad de caída en ese momento.
Según la historia clínica detallada por el paciente podría ser necesario algún estudio analítico en busca de alteraciones hormonales o déficits vitamínicos.

medicina interna

Tratamiento

La caída brusca de pelo desaparece por si sola tras eliminar el desencadenante y poco a poco los folículos comienzan su nueva fase de crecimiento, proceso que puede durar hasta 12 meses.
En algunos casos este efluvio puede volverse crónico y prolongarse en el tiempo, por lo que si existe una causa clara (como déficits de hierro o vitaminas, hipotiroidismo) es importante tratarla para detener el proceso.
En su mayor parte los efluvios se recuperan por si solos aunque en ocasiones podemos hacer algún tratamiento para acelerar este proceso de recrecimiento.