Alopecia androgénica masculina

Alopecia androgénica masculina es el tipo de alopecia más común en varones. Tanto su frecuencia como su extensión han ido aumentando con los años, por lo que es un motivo de consulta común para los dermatólogos.

Causas

Existe una combinación entre factores genéticos y ambientales. La mayoría de los varones con alopecia androgénica tienen antecedentes familiares, probablemente hayan heredado alguno de los más de 80 genes ya descritos en relación con este tipo de alopecia, aunque no tener familiares con esta característica no nos excluye de poder padecerla.
Por otro lado está la influencia hormonal: los andrógenos (principalmente testosterona y dihidrotestosterona) actúan a nivel de las entradas y la coronilla haciendo que los folículos de estas zonas se vuelvan cada vez más finos hasta llegar a desaparecer, proceso conocido como “miniaturización”.

Síntomas

En general, el primer síntoma que se nota cuando padecemos este tipo de alopecia es la disminución de densidad en determinadas zonas del cuero cabelludo, lo que vulgarmente conocemos como “clarear”. Generalmente se localiza a nivel de las entradas y/o la coronilla pero en algunos casos esta disminución de densidad puede ser más general en toda la zona superior de la cabeza.

Diagnóstico

El diagnóstico de la alopecia androgénica es fundamentalmente clínico, mediante la exploración visual de un médico especialista. Hoy en día se hace imprescindible el estudio tricoscópico, el cual se realiza mediante un dispositivo que además de aumentar la imagen la vuelve más nítida, permitiéndonos así visualizar estructuras profundas que no visualizamos a simple vista. Desde la generalización de este tipo de técnica se ha disminuido mucho el uso de biopsias cutáneas en el estudio de las alopecias.

medicina interna

Tratamiento

A día de hoy no existe ningún tipo de tratamiento definitivo de este tipo de alopecia, por lo que las diferentes opciones terapéuticas existentes para contener el proceso, las tendríamos que mantener a largo plazo si queremos mantener la eficacia.
El objetivo fundamental en este tipo de tratamientos es evitar que la pérdida de pelo siga avanzando, aunque en un porcentaje importante de los casos también conseguimos mejoría, fundamentalmente mediante el engrosamiento del pelo fino que aún presenta el paciente.